Jueves, 06 de octubre de 2005
Los bestseller

Extraido de H encilopedia

Comenz? la temporada de lluvias

Carlos Rehermann

Leer El Sastre de Panam?, es darse cuenta de por qu? cinco o seis pa?ses son los due?os de la manivela. En esa novela plagiaria hasta el infinito -como un fractal, cada trozo, cualquiera sea la lente aplicada, es igualmente copiado, desde la frase m?s breve hasta la idea general- se percibe claramente la verdadera misi?n de este asunto: Definir el Mundo

Nadie habr? dejado de observar que ciertos libros nunca tienen menos de cuatrocientas p?ginas. Se trata de artefactos generalmente denominados best sellers, cuya principal cualidad es la de permitir un fluido comercio internacional de papel. El bes?ler -perm?tase esta propuesta para la Academia, y sus derivados beselerear, beselerizaci?n y beselerotom?a, esta ?ltima de urgente aplicaci?n- est? constitu?do por un t?tulo, un seud?nimo y cierta cantidad de siglas que corresponden a organismos gubernamentales estadounidenses, verbigracia CIA, FBI, MDP o SRL. De su lectura se desprende la afici?n de sus lectores por la contemplaci?n de la Nada y sus inmediaciones. Cada cierto tiempo, cae bajo los ojos de quien esto escribe uno de estos dispositivos, ya sea porque aparecen en el armario de "Libros para rese?ar" de la presente revista, o bien porque, anclado en casa ajena de sobrio balneario, una breve biblioteca ofrece los lomos brillantes con grandes caracteres occidentales como una invitaci?n a olvidarse del reloj.

Leer un bes?ler me produce el oscuro placer de descubrir la misma repetici?n de viejas f?rmulas, generalmente escritas de mal en peor, asociado con la esperanza de encontrar una trama que al menos no contenga errores, ansia sistem?ticamente frustrada, que no por ello implica una derrota anticipada. Pero durante los ?ltimos d?as he ido descubriendo que la beselerizaci?n de la cultura es uno de los ejes del mundo. Hay que aclarar, por cierto, que beselerear es una actividad norteamericana, a la que permanece ajeno, casi sin excepciones, el resto de los pa?ses del mundo. Como sea, el bes?ler que me incita a esto fue producido en Gran Breta?a, por un se?or cuyo seud?nimo es John Le Carr?. Leer El Sastre de Panam?, que por cierto merecer? una rese?a pr?ximamente, es darse cuenta de por qu? cinco o seis pa?ses son los due?os de la manivela. En esa novela plagiaria hasta el infinito -como un fractal, cada trozo, cualquiera sea la lente aplicada, es igualmente copiado, desde la frase m?s breve hasta la idea general- se percibe claramente la verdadera misi?n de este asunto: Definir el Mundo.

Si uno se para delante de un flaco y le dice: "Che, gordo", pueden pasar dos cosas: si uno est? destinado al fracaso, el flaco no hace caso; pero si uno es un triunfador, en poco tiempo el flaco se convence rotundamente de que es gordo. Con la beselerizaci?n, regiones como Am?rica Latina, Africa y Asia son definidas como mundos tropicales donde siempre hay una temporada de lluvias (a?n en zonas tan inconvenientes como la Patagonia), campea el soborno y el tr?fico de drogas, nacen epidemias como el SIDA o el ?bola, se cultiva el machismo y se comercia con ni?os y ri?ones y por fortuna siempre hay un mestizo que a pesar de serlo es bueno y cree en el Foreign Office. Entonces uno, que cre?a ser un flaco gen?tico, termina convencido de que ha vivido equivocado. Y esta gente sigue escribiendo, y as? les va: bien.

Por supuesto, la funci?n de los bes?leres no se limita a indicarnos c?mo somos, pero esa es otra cuesti?n. Importa m?s observar que un ingl?s pedante se atreve a escribir: "Panam? tiene chismorreo en lugar de cultura", tan ensimismado en el espejo que no se da cuenta de su propia flagrante falta de roce. O practicamos seriamente la beselerotom?a, o, con todo este asunto de El Ni?o vamos a terminar convencidos de que las inundaciones son el producto de nuestra hasta ahora irreconocible temporada de lluvias.
Realizado por Mal_fica @ 14:23  | Literatura
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