Martes, 11 de octubre de 2005
Con la paciencia que los indios domaban a los potros por JUCECA

Mi amigo el Toto Pechuga estaba, como suele hacerlo, tomando mate en el fondito de su casa, cuando pas? a visitarlo.
?Y, Toto, c?mo van la cosas?
?Cu?les cosas?
No s?, es un decir, me refiero a c?mo te va, a c?mo la ves.
El Toto termin? de cebar un mate, me lo ofreci?, y cuando le dije que hab?a tomado toda la ma?ana y que ya estaba verde de mate, se ri? bajito y me dijo:
Vos est?s verde de mucha cosa, Flaco. Y te digo la verdad, Flaco, es mejor estar verde que caerse de maduro. Cuando las cosas se caen de maduras, se las comen los pollos.
Vos no ten?s pollos, Toto, no cri?s nada. En este fondito pod?as hacer un gallinero, y al precio que est?n los huevos te ahorrabas unos mangos.
Los pollos no ponen huevos me retruc? el Toto y me sigui? hablando del laburo que da mantener bichos, darles de comer, conseguirles la raci?n, mantenerlos limpios y despu?s comercializarlos. Y eso agreg? si no te entran los ladrones y una ma?ana te encontr?s nada m?s que con las plumas. Porque viste c?mo est?n las cosas, Flaco, que se dej? de jugar a la taba, porque cuando el hueso va en el aire te lo manotean para hacer un caldo.
Te consegu?s un perro guardi?n y listo.
Ya tuve perro, Flaco. Ovejero alem?n, pero medio trucho. Con la cosa de que todos ladran igual, no te das cuenta.
Yo creo, Toto, que cada perro tiene su ladrido, como cada hombre tiene su propia voz, ?nica, irrepetible como las huellas digitales y las infinitas hojas que agita en el viento un ?lamo carolina.
?Estuviste tomando copas antes de venir? me interrog? el Toto debido a mi exposici?n sobre el perro y sus ladridos. Negu? con un gesto y prosigui?:
Lo cri? de cachorrito.
Hizo una pausa que aprovech? para pegarle una chupada a la bombilla. Algo me dijo que se ven?a la parte sentimental del perro.
Se cri? aqu?, jugando, salt?ndome entre los pies, que una vuelta me volc? el termo y se quem? las patas. Yo nunca fui muy bichero, pero el atorrante me fue ganando el lado flaco que todos tenemos, y nos hicimos compa?eros. ?ramos Cruz & Fierro, Larbanois & Carrero, Jonson & Jonson. Lo fui ense?ando a conocer los peligros, a ser vigilante, a distinguir a los amigos, a ser fiel y obediente sin necesidad de rigores. ?Te acord?s c?mo domaban los indios a los potros?
Yo no estaba.
Bueno, igual. Educado con paciencia, a caricias, a hueso con carne, no mucha pero con algo para no darle el hueso pelado.
Y una tarde, Flaco aqu? hizo otra pausita y medio se le quebr? la voz parece hasta mentira, una tarde vio algo que nunca hab?a visto.
?Qu? vio?
Una tortuga.
?Aqu? mismo?
Ah?, donde est?s parado.
Yo me corr? un poquito.
Metida en la caparaz?n la tortuga. Y va ?l y se le arrima a olfatearla, sin saber, sin experiencia ninguna, Flaco, y justo donde ten?a el hocico puesto, asoma la cabeza la tortuga.
Se peg? un susto, santito, que sali? a la carrera, aullando como un lobo herido, buscando la calle, y la encontr?, y sali?, y dobl? la esquina en dos patas, y nunca, nunca m?s volvi?.
?Por una tortuga, Toto?
?Te das cuenta, Flaco? Fue mi culpa. Lo prepar? para todo, y la posibilidad de la tortuga se me pas?.
Por eso es que desde entonces, no me gusta tener perro.
?Y pollo?. El pollo si ve una tortuga se queda de lo m?s pancho.
?Te parece Flaco?-
Te lo doy garantido.
Entonces, lo voy a pensar
Realizado por Mal_fica @ 16:09  | Otros
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