Viernes, 14 de octubre de 2005
Literatura, literatos, libros

Extraido de H enciclopedia

Mario Levrero

La existencia de la Editorial X sumada a la existencia de las editoriales X1, X2, (...) y Xn da como resultado una concepci?n del libro y una concepci?n del literato que son funestas para el literato, y a la larga para todo el mundo

Ya es tiempo de que los lectores comencemos a despegar el concepto "literatura" del concepto "libro"; me refiero a los lectores amantes de la literatura, o sea a esos doscientos o trescientos uruguayos que tarde o temprano terminan por conocerse personalmente, y que adem?s de leer tambi?n escriben a veces, y a veces hasta publican.

El libro ha sido, y es, un soporte maravilloso para la literatura. Desde el punto de vista pr?ctico no le cabe ninguna objeci?n y casi no puedo pensar en leer sin pensar en un libro (incluso, tal como coment?bamos con una amiga, casi no podemos pensar en comer, sin pensar en un libro; pero eso ya entra en el terreno de ciertas patolog?as). Y sin embargo, parecer?a que a este espl?ndido y prolongado matrimonio literatura + libro le ha llegado, como a todo matrimonio, la hora de los cuestionamientos. La culpa, como siempre, la tienen los hacedores de dinero.

Las editoriales y los literatos estuvieron desde un primer momento relacionados por ese sencillo y universal esquema amo-esclavo. Ejemplos no faltan, sin llegar a casos extremos como el de Emilio Salgari, y sin necesidad de ejemplos todo el mundo est? acostumbrado a asociar al talento con la miseria o la pobreza, y a los editores con tipos bien vestidos y due?os de autom?viles, yates y edificios.

Esto no implica necesariamente, aunque a menudo sucede, que los editores arruinen la vida de los literatos; la relaci?n causa-efecto es mucho m?s compleja. Y a la larga podr?a decirse que s?, que los editores arruinan la vida de los literatos, pero este "a la larga" implica una serie de consideraciones sociol?gicas que no soy el m?s indicado para desarrollar.

Quiero decir, para hacerlo simple, que la Editorial X que edita al literato Y puede mantener una buena relaci?n con el literato Y, y no robarle ni enga?arlo ni estafarlo ni quedarse con el dinero que leg?timamente le corresponde a Y, pero que, sin embargo, la existencia de la Editorial X sumada a la existencia de las editoriales X1, X2, (...) y Xn da como resultado una concepci?n del libro y una concepci?n del literato que son funestas para el literato, y a la larga para todo el mundo.


*

Cometo un error al hablar de literatos en general; las cosas se ven m?s claramente, me parece, si hablamos de escritores aficionados y escritores profesionales. Son los dos grandes caminos que puede elegir quien se dedica a las letras; caminos que puede elegir, o quiz?s caminos que lo eligen a ?l, ya que, a pesar de la creencia popular, pocas cosas de la vida est?n determinadas por la voluntad.

El escritor puede vivir de la literatura, o vivir de otra cosa. Desde el momento en que elige o es elegido por la primera opci?n, es poco probable que el aficionado, si lo era, siga siendo aficionado; lo m?s probable es que pase a ser un profesional y se quede en eso. Sin embargo a veces ambas categor?as pueden coexistir en una misma persona y, a pesar de ello, podr?a decirse que el escritor aficionado y el profesional viven en mundos muy distintos, como es distinto el mundo para el hombre que escribe, mientras est? escribiendo, y para ese mismo hombre, cuando llega el momento de vender, o de dar a conocer el fruto de su trabajo.

Pero se me acaba el espacio, y ni siquiera empec? a desarrollar el tema... A manera de ejercicio, que el lector intente separar la idea de literatura de la idea de libro; al menos, comprender que son dos cosas distintas. Decimos: "voy a leer un libro"; habr?a que empezar por decir, o pensar: "voy a leer un texto".


PARTE B


Desde hace d?cadas la mayor?a de los poetas se financia sus libritos, y ahora los publica en Internet, porque los editores descubrieron hace mucho tiempo que la poes?a ?no se vende?. (Dijo un poeta argentino, cuyo nombre ya recordar?: ?la poes?a no se vende porque la poes?a no se vende?)

Estaba tratando de desarrollar algunos pensamientos acerca de los escritores y los libros, y anotaba diferencias entre aficionados (amateurs) y profesionales.
Si bien creo que el aficionado vive en un mundo y el profesional en otro, ambos pueden coincidir a veces, aunque sea temporalmente, en una ?nica persona. Yo mismo, que soy un ejemplo n?tido de aficionado, desde el momento en que empiezo a escribir regularmente para esta revista me transformo en un profesional. Si ma?ana me surge la imperiosa necesidad de escribir una novela, pasar?a de inmediato a ser un aficionado, porque en mi caso es imposible la transformaci?n en un novelista profesional; tal vez por haraganer?a, pero sobre todo por falta de inter?s.

El dinero no es est?mulo suficiente, y soy totalmente incapaz de ponerme a escribir algo que me va a dar mucho trabajo, y que no s? hacer sin la inapreciable colaboraci?n de eso que llaman ?Inconsciente? o ?musa?. En cambio, en la producci?n semanal de estas Irrupciones, a veces mi trabajo es inspirado, y a veces es forzado por la necesidad de entregar en fecha. A veces estas Irrupciones est?n escritas por un aficionado, a veces por un profesional.

El profesional no es mejor que el aficionado. Tampoco es necesariamente peor; hay quienes desprecian a los que se ganan la vida con su literatura, del mismo modo que hay quienes se r?en de los tontos que escriben sin ganar dinero. Son, como dec?a, mundos distintos, aunque a veces uno viva en ambos.

Si Kafka es el m?s claro ejemplo de escritor aficionado, el m?s puro y el mejor, si un Stephen King o un centenar de escritores como ?l pueden ser ejemplos claros de escritores profesionales, tenemos el caso de un Garc?a M?rquez, el aficionado que escribi? Cien A?os de Soledad y el profesional que escribi? casi todo lo dem?s que lleva su firma; y entre todo lo dem?s hay una obra maestra llamada Cr?nica de una Muerte Anunciada, y una buena cantidad de relatos y novelas muy valiosos.

No digamos que una categor?a es buena y la otra es mala sino que el aficionado escribe por necesidad de escribir, y el profesional por necesidad de ganar dinero. Eso no impide que a veces el aficionado termine haciendo mucho dinero, ni que el profesional a veces escriba cosas inspiradas.

Demos un paso m?s, y aceptemos una propuesta estereotipada, y por tanto falsa, pero tal vez ?til: el aficionado no puede convertirse en profesional, y el profesional no puede convertirse en aficionado.

Si las cosas fueran tan n?tidas, se har?a clar?simo que la literatura escrita por aficionados deber?a circular libremente, sin generar derechos de autor. De ese modo se eliminar?a el factor distorsionante, o sea la Editorial; el creador se comunicar?a directamente con el lector, por lo general a su vez tambi?n un creador, por medio de ediciones baratas y de baj?simo tiraje.

O a trav?s de Internet, o del correo electr?nico. Si esto parece un delirio, sin embargo es lo que viene sucediendo con la poes?a, el reducto de los aficionados, amateurs por excelencia que ni sue?an en cobrar derechos de autor.

Desde hace d?cadas la mayor?a de los poetas se financia sus libritos, y ahora los publica en Internet, porque los editores descubrieron hace mucho tiempo que la poes?a no se vende. (Dijo un poeta argentino, cuyo nombre ya recordar?: la poes?a no se vende porque la poes?a no se vende).


* Publicado originalmente en Insomnia
Realizado por Mal_fica @ 13:50  | Literatura
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Comentarios
Realizado por Anonimo
S?bado, 15 de octubre de 2005 | 12:28
Hola Malena, no hice tiempo de responderte el mail, veo que continuaste publicando en el otro blog y que empezaste uno nuevo, cosa me alegra. En unos d?as espero poder responderte. Un saludo. Mart?n (revista "Macedonio"Gui?o.