Lunes, 14 de noviembre de 2005
Internet, recurso de unos pocos

Mariana Martínez
Columnista, BBC Mundo

Cuando Laura entra en la red para chatear con Juan, su amigo virtual, no sabe a ciencia cierta si sus ojos son azules o si su figura es varonil como la de George Clooney o Brad Pitt.

Pero de lo que sí puede estar segura es que ni ella ni él pertenecen al segmento de la población mundial que vive con menos de un dólar al día.

Las razones son obvias. Para conectarse a la red, no sólo hace falta tener una computadora -ya sea propia, del lugar donde se trabaja o de un cibercafé- o simplemente saber utilizarla; hay que contar con telefonía y tendidos eléctricos que lleguen al lugar en el que se vive. Y eso, aunque parezca increíble en el siglo XXI, es algo que todavía no es para todos.

Uno de los grandes desafíos de este siglo es hacer posible que la internet y los beneficios de la tecnología de la información lleguen a todos los rincones del planeta.

Para ello, hay que reducir la brecha digital que existe entre las naciones más ricas y las más pobres, es decir, la distancia que existe entre aquellos que utilizan la tecnología como parte de su diario vivir y aquellas que no tienen acceso a las mismas o que, aunque las tengan, no sabrían como utilizarlas.

La idea es poner la tecnología a disposición de todos y hacer que ésta contribuya con el desarrollo económico de las naciones.

Pero ¿cuán factible es que la Internet y la tecnología llegue a todos? ¿Basta con otorgarles computadoras a los campesinos africanos o enseñarles cómo utilizarlas a los niños en una escuela rural de Bolivia para que la brecha se reduzca? ¿Qué pasa con los analfabetos o los que viven con menos de un dólar al día?

En resumidas cuentas, ¿es posible que este sueño se cumpla? Y ¿qué habría que hacer para lograrlo?

 

Algunos números


CIBERNAUTAS EN EL MUNDO
América del Norte: 68%
Europa: 31%
Latinoamérica: 10,4%
Asia: 7,1%
Medio Oriente: 5,6%
África: 1,4%
FUENTE: Unión Internacional de las Telecomunicaciones (Cifras representan el total de la población)


En la actualidad, más de 888 millones de personas en el mundo tienen acceso a internet desde sus hogares, cifra que si bien se ha incrementado con creces en la última década (para que tenga una idea, de 2000 a 2005, se ha multiplicado casi ocho veces), también muestra que sólo el 14% de la población del planeta está conectada.

América del Norte es la región del mundo que más cibernautas concentra, contando con un 68% de la población total en internet, seguido por Europa con un 31%, Latinoamérica con un 10,4%, Asia con un 7,1%, Medio Oriente con 5,6% y África con apenas un 1,4%, según datos de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (ITU por sus siglas en inglés).

Las estadísticas hablan por sí solas. Aquellos que tienen computadoras y acceso a internet están localizados fundamentalmente en aquellos lugares del planeta dónde el Producto Interno Bruto (PIB) por habitante es más alto.

La misma tendencia se repite con el acceso a teléfonos celulares y tendidos fijos. Por ejemplo, en África hay 61 líneas fijas y subscriptores de teléfonos celulares por cada mil habitantes, seguido por 218 en el Medio Oriente y África del Norte, 357 en Asia el Este y Pacífico, y 416 en América Latina y el Caribe. Mientras que en los países con mayores ingresos per capita, el ratio es de 1248 por cada mil habitantes, según datos del World Development Report 2005.

Si bien desde la última cumbre mundial sobre la Sociedad de la Información, celebrada en Ginebra en 2003, se han tomado iniciativas tanto por organismos internacionales y gobiernos, como por el sector privado para reducir esta brecha -tales como programas para instalar computadoras en escuelas públicas, talleres de computación para adultos mayores, etc.-, estas estadísticas muestran que todavía queda un camino largo por recorrer.

 

¿Y las soluciones?

Una de las metas de Cumbre Mundial de la Información es reducir la desigualdad en el acceso a internet.
Está claro que, para impulsar el crecimiento económico de las naciones y alcanzar las Metas del Milenio de erradicar la pobreza extrema y el hambre en el mundo, la tecnología es una de las herramientas fundamental.

Después de todo, para eso fue creada la tecnología, para ponerla al servicio de los hombres y brindarle una mayor calidad de vida.

Pero aunque eso es cierto, también lo es que los pobres no satisfacen sus necesidades básicas alimentándose de la internet o de computadoras.

Es por eso que es necesaria la acción conjunta de las autoridades, los organismos internacionales, los privados y la sociedad civil para crear planes para difundir la tecnología, alineados con inversiones en las áreas de educación, salud, medio ambiente, erradicación de la pobreza y bienestar social.

Algo que se buscará alcanzar en la segunda etapa de la cumbre de la Sociedad de la Información que se celebra esta semana en Túnez.

Porque pensar que un niño de África pueda aprender a manejar una computadora con el estómago vacío, es como pedirle a Laura que le de el sí a Juan, sin conocerlo. Prácticamente imposible.


Realizado por Mal_fica @ 13:15  | Informatica
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