De acuerdo a una encuesta publicada por la empresa Equipos Mori, el 42 por ciento de los uruguayos reclama mayor decisión del gobierno del presidente Tabaré Vázquez en el conflicto planteado por la construcción de dos plantas de celulosa en la localidad de Fray Bentos.
El 37% considera correctos los pasos que ha dado el Poder Ejecutivo en el manejo del conflicto bilateral.
En tanto, un 10% de los encuestados opinó que el gobierno uruguayo debería ser "menos agresivo" y sólo un 11% prefirió no opinar al respecto.
La encuestadora destacó, además, que se detectó "un alto apoyo a la instalación" de las papeleras, cercano al 76 por ciento.
Una de las prioridades de la gestión de Vázquez durante el 2005 fue la investigación en materia de Derechos Humanos. Hacia el mes de julio, el 57% la población aprobaba la decisiones del gobierno en materia de DDHH, y hacia el mes de octubre eral el 62% de los uruguayos que manifestaba aprobación sobre la gestión. El respaldo de la opinión pública hacia la gestión era muy importante. Si bien habían existido avances relativos a los nuevos elementos que aportó la investigación interna de los militares con el protagonismo del el entonces comandante en Jefe, Ángel Bertolotti, aún no se habían hallado restos de desaparecidos. En términos del análisis de la opinión pública, la cuestión de los DDHH dejó el 2005 con altos niveles de aprobación a una forma de proceder en la gestión gubernamental que además, culminó dando resultados concretos con la aparición de los restos y algunas certezas oficiales sobre la historia reciente. Este tema, sin duda será una marca distintiva de la gestión del gobierno que seguirá siendo parte importante de la agenda durante el 2006.
Los niveles de aprobación de la gestión presidencial continúan hasta fines del 2005 por encima de la mitad de la población mostrando un leve descenso que puede ser viso como "natural" para cualquier presidente. En los temas más relevantes el gobierno recibió el apoyo de la población, lo que puede traducirse en que el Ejecutivo aún cuenta con tiempo para que los uruguayos empiecen a reclamar más fuertemente resultados y soluciones.
El 2006 probablemente, sea el año de las reformas. Si la economía sigue aumentando o manteniendo su dinamismo, el respaldo parlamentario del presidente no varía, y si no suceden imponderables externos de gran magnitud, el gobierno tiene la oportunidad de capitalizar el valioso tiempo que tiene en el más productivo de sus próximos tres años.