miércoles, 22 de marzo de 2006
Extraido de La republica.com

Silveira nació el 20 de setiembre de 1945 e ingresó al Ejército en el año 1965, pertenece al arma de Artillería, al igual que Cordero y Gavazzo entre otros. A pesar de las múltiples denuncias en su contra, que tomaron incluso estado parlamentario, siguió con su carrera y pasó a retiro como coronel en el año 2000.

En 1968 como cadete realizó estudios en la Escuela de las Américas , donde se formaron todos los torturadores del continente. El curso fue: Special Cadet Course.

En 1971 se desempeña en el Grupo de Artillería Nº 1, con sede en La Paloma.

Según testimonios recopilados y ordenados por Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, durante los años 1972, 1973 y 1974 en el Grupo de Artillería Nº 1, integra el equipo del S2 con el grado de teniente, junto al mayor José Gavazzo, capitán Mario Mouriño, capitán Tabaré Acuña, entre otros. Muchos testimonios de militantes del MLN detenidos en dicha unidad hablan de los interrogatorios y torturas de "Chimichurri", como es el caso de Carlos Caillabet, Sixto Marrero y otros.

A su vez, va a interrogar a otros militantes del MLN en otras unidades militares, como es el caso de María Elia Topolansky, quien estando detenida en el Batallón de Infantería Nº 8 (en Paysandú) es interrogada por Silveira en el año 72.

En 1974, en el período en que desapareció Eduardo Pérez (a) "el gordo Marcos", uno de los que participa en los interrogatorios y torturas de todo el grupo de militantes del MLN detenidos en Artillería 1 en esa época, sigue siendo el "Pajarito Silveira", así lo señala el testimonio del ex diputado Víctor Semproni.

En 1976 y '77 revistando en la División de Ejército I es asignado directamente a OCOA. Varios de los militantes comunistas y del PVP torturados en el "300 Carlos", ubicado en el galpón del Servicio de Material y Armamento, en el predio del Batallón de Infantería Nº 13, lo identifican como uno de los oficiales que los interrogaba. Varias de las detenidas en "el Infierno", a pesar de estar con los ojos vendados, lo reconocen como uno de sus torturadores cuando éste llega como responsable del celdario al EMR 2 (Penal de Punta Rieles) en febrero del '77.

En 1976 asciende a capitán.

Dice Ricardo Gil, detenido el 28.03.76: "Nuestra detención en marzo de 1976 marcó el inicio de la represión desatada contra el PVP, tanto en Uruguay como en Argentina. Estando detenido en La Paloma, en dos oportunidades se presentó Silveira a interrogarme sin que me pusieran venda ni capucha. Los soldados lo mencionaban por su apellido o por su sobrenombre indistintamente: Silveira o Chimichurri. Cuando me trasladan al "Infierno" (300 Carlos en Infantería 13), lo identifico como al oficial que llaman como "Siete Sierras" u "Oscar Siete".

Durante los operativos contra militantes del PVP en Argentina en julio de 1976, uno de los "uruguayos" que participó en los secuestros junto a los "argentinos" era el capitán del Ejército uruguayo Jorge Silveira. Dice Ana María Salvo: "Me llevan a lo que posteriormente se conoce como Automotores Orletti. En el lugar donde me ponen había mucha gente detenida. Se oían gritos y la radio muy alta. Todas las personas presentaban muestras de haber sido muy torturadas. Al poco rato de estar allí me suben por una escalera y me interrogan.

El primero en hablar es el oficial Juan Manuel Cordero, quien me conocía por haber allanado varias veces mi casa en Montevideo durante el año 72. También estaban Jorge Silveira y Nino Gavazzo, que me habían interrogado y torturado en Montevideo, en el cuartel de La Paloma en febrero de 1974".

Cuando este grupo fue trasladado al Uruguay clandestinamente y llevado para continuar con los interrogatorios al local del "Infierno chico" (la casa de Punta Gorda, "300 Carlos R"), donde actuaba OCOA, uno de los oficiales activos continúa siendo Silveira. En cambio en el local de Bulevar Artigas y Palmar, donde funcionaba el SID, no era del staff permanente. Sin embargo concurría asiduamente, y se le vio en varias oportunidades cuando estaba detenida en este lugar, María Claudia García de Gelman. Según los testimonios de Ana Inés Cuadros, Ariel Soto, Víctor Lubián y varios otros: "llegaba siempre en un VW color blanco".

En enero del 77 cierran como lugar de detención de prisioneros de OCOA el "300 Carlos", ubicado a los fondos del Batallón de Infantería Blindado Nº 13, y abren como nuevo local de OCOA el "Infierno" en La Tablada. Varios de sus miembros son asignados al Establecimiento Militar de Reclusión Nº 2 (Penal de Mujeres en Punta Rieles) y llegan cuatro de los oficiales que habían torturado a los militantes del Partido Comunista en el "Infierno" o "300 Carlos". Estos eran: el mayor Victorino Vázquez, el teniente Roberto Echavarría y los capitanes José Luis Parisi y Jorge Silveira. Dicen las ex presas: "En general eran asignados a los penales los oficiales que por una razón u otra eran castigados. Muchas veces por haber matado en la tortura a algún detenido sin haber terminado con el interrogatorio". De hecho en el "300 Carlos" durante el 75 y 76 murieron unos nueve detenidos.

Testimonios como los de las militantes comunistas Rita Ibarburu, Sara Youtchac, Selva Brasselli, y varias más dan cuenta del "Pajarito" Silveira como el responsable del celdario. Sin embargo era de los que desaparecía por días y por una razón u otra, más tarde se enteraban que había estado interrogando detenidos en otras dependencias.

Desde 1980 Silveira revistó en el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Conjuntas (Esmaco), desde donde se condujeron las conversaciones con los partidos políticos para la reapertura democrática. Fue jefe de administrativos en el Palacio Legislativo, donde operaba el Consejo de Estado. Prestó servicios bajo las órdenes del coronel Washington Cressi.

Tras el retorno a la democracia y pese a ser mencionado en múltiples denuncias sobre violaciones a los DDHH, Silveira, permanece en servicio e incluso sigue ascendiendo dentro del Ejército. Siempre vinculado a la logia Chucrut, con fuertes relaciones con el Partido Colorado, en particular con el sector político del ex presidente Julio María Sanguinetti.

Dejado de lado hasta cierto punto, como la mayoría de los miembros de su logia, durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle vuelve a los días de gloria, durante el segundo mandato de Sanguinetti, cuando es ascendido al Estado Mayor Personal del nuevo comandante en jefe del Ejército, el teniente general Fernán Amado. La noticia de esa designación, mantenida en secreto por el gobierno, aparecida en LA REPUBLICA en abril de 1996, provoca amenazas de muerte y seguimientos.

Silveira, según fuentes militares, era la mano derecha de Amado e interviene en el negocio de la compra de armamento.
Realizado por Mal_fica @ 12:05  | Actualidad uruguaya
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