Se "celebran" 30 años del golpe de estado en Argentina.
El presidente K hablo desde el Colegio Militar donde se torturo durante ese horrible periodo.
Declaraciones de K
“Aquel golpe no se redujo a un fenómeno impulsado por las Fuerzas Armadas. Sectores de la sociedad, de la prensa, de la Iglesia, ciertos sectores de la ciudadanía lo apoyaron. Había algunos que hasta decían que Videla era un general democrático.” Cuando Néstor Kirchner leyó esa frase, en el patio de honor del Colegio Militar el suspenso dejó lugar a cierto asombro. Antes de entrar a la base del Palomar, una parte del público se había preguntado con qué podía sorprender Kirchner. Era difícil que pudiera encontrar algún gesto impactante que compitiera con el retiro de los cuadros de Jorge Rafael Videla y Reynaldo Benito Bignone. Pero el Presidente se las ingenió para sorprender. Y lo hizo con un discurso que apuntó a la complicidad empresarial en el golpe. “Es lamentable que los verdaderos dueños de ese modelo no hayan sufrido castigo alguno”, agregó. El público, donde predominaba el peronismo, festejó, entendiendo lo dicho y lo no dicho. Aunque la acusación a los sectores civiles, y en especial al poder económico, tuvo su máxima expresión en una persona, la única a la que Kirchner mencionó con nombre y apellido: “Ese modelo tuvo un cerebro. Se llama José Alfredo Martínez de Hoz”, dijo. Después el Presidente provocó nuevos aplausos al decir que “espero, como reclama permanentemente la sociedad, que prontamente la Justicia determine la inconstitucionalidad de los indultos”.
Manifestacion popular
Mientras 100.000 personas se reunieron en la plaza de mayo, convocadas por 35 organismos de derechos humanos, 213 organizaciones barriales, sociales y culturales, 50 organizaciones políticas y 30 agrupaciones extranjeras.
En Argentina hay 35 mil desaparecidos de esa epoca, 35 mil personas que estan en la memoria del pueblo.
Esta manifestacion tuvo una magnitud que hace mucho que no habia, el comunicado hablo de temas muy variados y no fue firmado por todas las organzaciones ya que algunas no estuvieron de acuerdo con la amplitud de temas que abarco desde el uso de fósforo blanco en Falujah, la prisión a Romina Tejerina o la prisión en Estados Unidos a cinco ciudadanos cubanos, mezclados con duras críticas a variadas políticas del Gobierno.
Y fue esa emoción la que circuló como un río bravo a lo largo de las diez cuadras de marcha abigarrada. La certeza de que la memoria no es sólo una enunciación que se cumple mecánicamente sino un motor que sacó a miles de sus casas para poner el cuerpo en el lugar que creyeron correcto: junto a otros, en la calle, pidiendo justicia. “Esta es la expresión del pueblo que repudia el terrorismo de Estado pero también es una declaración que se proyecta en este presente y que habla de qué tipo de sociedad queremos para nosotros: una sociedad justa, sin el ahogo de la deuda externa, sin marginados, sin represión”, dijo Adolfo Pérez Esquivel sosteniendo la bandera que contenía el inicio de más cien mil pasos y que decía “30 mil desaparecidos, reivindicamos sus ideales y continuamos su lucha”. A su lado, Adriana Calvo, de la Asociación Ex Detenidos Desaparecidos, forzaba la voz para transmitir la “emoción de que 30 años después sigámonos manifestando y repudiando no sólo los crímenes de la dictadura sino también la pobreza y la represión en el presente”.
Si hubo una canción, de las muchas que se entonaron a lo largo del recorrido entre Congreso y Plaza de Mayo, que se coreaba sin fallas fue la que promete que “como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”. Esos dos versos iban y volvían del centro de la calle hacia las veredas, se repetían en boca de quienes se habían subido a los puestos de diarios y a los árboles, incluso de quienes se asomaban a los balcones y que cuando se cansaban de cantar volvían a aplaudir reconociendo en la tenacidad de los que marchaban una razón que parecía demostrada: si todos estos años no se hubiera caminado ese mismo trayecto estos 30 años, tal vez hubieran pasado desapercibidos. Pero no.
Cerca, el subsecretario de Cultura de la Nación, Pablo Wisnya, caminando en la columna de H.I.J.O.S. se esforzó para que quedara claro que “estoy acá para reafirmar que no hubo errores ni excesos como se dijo en algunos medios gráficos, hubo un plan sistemático de exterminio, de usurpación cultural, de desprecio por la vida”.
"Madres de la plaza el pueblo las abraza"
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