lunes, 17 de abril de 2006
El padre le pegó un tiro en la sien y luego se suicidó

Un hombre y su hijo de 12 años, sumidos en una profunda depresión, decidieron morir en Pascuas

Dos cartas escritas con letras temblorosas detallaban lo que estaba a punto de suceder. La depresión convertida en demencia iba a terminar con la vida de dos personas que a pesar de los tratamientos siquiátricos recibidos no habían podido superar la enfermedad.

Se acercaba el mediodía y los vecinos del barrio Villa Colón estaban a punto de festejar las pascuas en familia. Todo era alegría menos en la humilde vivienda ubicada en Camino de las Tropas 2178. Allí, un hombre de 56 años, identificado como Eduardo Durán Patrón, lloraba abrazado a Luciano Durán, su hijo de 12 años. Ambos se lamentaban por lo que les había tocado vivir. Desde muy pequeño el niño había pasado de un establecimiento siquiátrico a otro sufriendo un severo trastorno sicológico que los médicos calificaron de "irrecuperable". El padre, un hombre que los vecinos describieron como "amable, trabajador y simpático", había caído en un pozo depresivo del que nunca logró salir. La crisis económica de 2002 sumada a la constante internación de su único hijo, lo llevó al hospital Vilardebó donde fue sometido a estudios y tratamientos.

En el día de ayer, tal vez empujados por "el bajón" de los festejos, padre e hijo decidieron terminar con el sufrimiento y acabar con sus vidas. La drástica decisión quedó plasmada en tinta y papel. Cada uno escribió una carta donde detallaban sus "deplorables vidas" y explicaban el porqué de un final tan trágico. La letra, según dijo la Policía, era despareja pero firme. El menor escribió una y otra vez que el padre no era el cupable de su muerte, que la decisión la había tomado él y que su progenitor sólo la había aceptado y ejecutado.

La carta del hombre era completamente distinta. En ella hablaba del dolor, de la angustia y de la soledad. "No se puede vivir así. Es insoportable", fueron las últimas frases escritas antes de la firma.

Los papeles quedaron sobre una mesita de luz. El niño se recostó en la cama y esperó a que su padre tomara el revólver calibre 22 que guardaba en el ropero. Con el rostro cubierto de lágrimas el hombre apoyó el caño en la sien de su hijo y apretó el gatillo. Luego, llevó el arma a su boca y se suicidó. Los cuerpos fueron encontrados por la Policía uno al lado del otro tendidos sobre la cama del único dormitorio. El personal que trabajó en el lugar no pudo disimular la angustia que representaba la escena. La frase más repetida por policías y doctores fue "justo en Pascuas... justo en Pascuas...".

Extraido de: La republica
Realizado por Mal_fica @ 22:51  | Actualidad uruguaya
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios