Presos de Guantánamo e indocumentados en EEUU
NIKO SCHVARZ
Cuatro años después, el Pentágono dio a conocer la lista de nombres y nacionalidades de 490 presos recluidos en la base naval de Guantánamo, en territorio oriental de Cuba que EEUU usurpa desde hace más de un siglo. En este lapso, apenas unas pocas decenas fueron liberados, mientras se anuncia que hay otros 200 detenidos más de los cuales no se brinda ningún dato. Al mismo tiempo, en EEUU se prepara una legislación que criminaliza a millones de indocumentados, cuyo destino ha pasado a ser moneda de cambio en la puja entre republicanos y demócratas para las elecciones legislativas de fin de año.
Al margen de la civilización
Los presos, capturados después de los atentados del 11 de setiembre de 2001, pertenecen a 41 países de todos los continentes, en su mayoría de Arabia Saudita (132), de Afganistán (125) y de Yemen (107). Entre ellos había incluso un niño afgano que pasó por la tortura y después de años fue devuelto a su país. Ninguno de estos presos ha sido juzgado. Apenas 10 han sido acusados. Están desprovistos de todo derecho, ningún abogado los entrevistó, no recibieron la visita de ningún familiar, entre otras cosas porque sus nombres se mantenían "en un secreto guardado celosamente por el Pentágono", dicen los cables. En suma, están totalmente al margen de la civilización.
La dosis de cinismo y de hipocresía con que se maneja la actitud que acaba de asumir el Pentágono supera todos los límites.
Primero, porque lo presentan como una respuesta democrática al requerimiento de una agencia noticiosa (en el caso la Associated Press), amparada en la libertad de información. Pero mantuvieron el secreto por cuatro años.
Segundo, alegan que alrededor de un centenar de prisioneros (apenas ésos, los demás se seguirán pudriendo en la cárcel) podrían ser liberados, pero que no tienen dónde mandarlos, porque sus países de origen no los aceptan y a otros no quieren enviarlos "porque corren el riesgo de ser torturados".
Esto lo dicen quienes convirtieron a Guantánamo en uno de los mayores centros de torturas del mundo, donde perpetraron castigos aberrantes en forma masiva, desde los malos tratos físicos a las torturas psicológicas, hiriendo a los detenidos en sus creencias y en su fe. Todo esto se encuentra documentado, lo mismo que las torturas degradantes y perversas perpetradas en las prisiones de Abu Ghraib en Irak. Es más: estas prácticas salvajes fueron llevadas por el Pentágono a cárceles secretas en Europa y otros continentes. Es una plaga que trasladaron al mundo entero.
Abuelas e indocumentados
El mismo día jueves en que se difundía esta noticia vimos por TV una manifestación de abuelas norteamericanas, algunas de más de 90 años, que reclamaban ante centros de reclutamiento de personal militar en Nueva York el fin de la guerra en Irak. Era una demostración de combatividad, conciencia y dignidad que enaltece la condición humana. Es el mismo espíritu que concitó las manifestaciones multitudinarias contra la guerra de Vietnam, y que ahora se expresaba conjuntamente con abuelas y madres de los soldados caídos en la guerra de Irak. En Estados Unidos les llaman granmies (grand mothers, abuelas). "Las abuelas, fatigadas y coléricas, manifestaban frente a los centros de reclutamiento reclamando el retorno de los soldados, mezcladas con las lágrimas de las familias doloridas por la guerra", decía la televisión francesa. Ahora me entero que 18 de ellas están siendo juzgadas en Nueva York por obstruir el ingreso a un centro de reclutamiento y por desacato. Ayer me encontré por la calle con un muchacho que llevaba una camiseta con la inscripción "I love granmies", con un corazón, y me pregunto si aludía a este movimiento.
Todo EEUU está conmocionado estos días por decenas de las manifestaciones más grandes que se han visto en el país por parte de los hispanos acompañados en muchos casos por la simpatía de la población- a favor de los derechos de los indocumentados, y por impedir la sanción de una ley, objeto de indecorosas tramitaciones de trastienda entre republicanos y demócratas en ambas Cámaras, que de hecho los criminaliza y los expulsa. El jueves hubo miles de detenidos en redadas, se amenaza con deportar a cientos de miles que están presos y a millones de inmigrantes en general. Aquí también la hipocresía y el cinismo campean por sus respetos. Las autoridades dicen que procuran individualizar, para castigarlos, a los empresarios que explotan a los indocumentados.
El eje del mal
En estos días el Pentágono ha arreciado las amenazas de agresión a Irán, y responsables militares de Israel señalan que están analizando seriamente el bombardeo de centrales nucleares iraníes. Lo que nos lleva a preguntarnos dónde está ubicado el tan zarandeado eje del mal.
Todo dicho,nada que agregar
Fuente:
La republica