Uno de esos dias que quedaron en la historia y no exactamente por buenos, fue 26 de abril de 1986, el dia que estalló el reactor número 4 de Chernobil.
Chernobil, Ucrania - Una sirena se escuchó hoy, a las 01.23 en el pueblo de Slavutich, en Ucrania, haciendo más emotiva la vigilia de las personas reunidas allí que recordaron cuando veinte años atrás estalló el reactor número 4 de la vecina central de Chernobil.
Con ceremonias oficiales, celebraciones religiosas, espectáculos dramáticos en la central misma, Ucrania rendía así homenaje hoy a las víctimas de la mayor catástrofe nuclear de la historia, veinte años después de la explosión que envió una nube radioactiva sobre Europa.
Después de asistir a una misa en la madrugada en Kiev, el presidente ucraniano Viktor Yuschenko debía viajar al mediodía a la central nuclear ahora desafectada.
Desde temprano, varios cientos de ex trabajadores de Chernobil y sus parientes, con un clavel rojo en la mano, se reunieron frente a la central, esperando la llegada del mandatario.
Entre los presentes, numerosos son lo que recordaban con precisión los momentos vividos hace veinte años.
"Perdimos todo lo que teníamos... Nos dijeron que partíamos por tres días. Cogimos algunos sacos, a los niños y partimos", relató Liubova Yakuchina, esposa de un pope ortodoxo de Chernobil.
"Hoy es una jornada de tragedia y de tristeza", agregó.
Otros consideran que a pesar de todo, la vida siguió su curso.
"Han pasado veinte años. El dolor se ha atenuado, pero no puede terminar del todo", comentó Liubova Riazanova, que trabajó durante 16 años en la central.
Al atardecer, en la misma central de Chernobil, un espectáculo emocionante fue presentado por quince actores franceses, con una decena de periodistas como únicos espectadores.
"La oración de Chernobil", del libro "La Súplica", de la bielorrusa Svetlana Alexievich, se refiere a las personas cuyas vidas fueron marcadas por la catástrofe.
Unas horas después, en la madrugada, un centenar de personas con cirios y claveles, se reunieron en la plaza central de la ciudad ucraniana de Slavutich, vecina de Chernobil.
Con rostro sombrío, y muchos con lágrimas en los ojos, depositaron velas y flores delante de este monumento en memoria de los "liquidadores" enviados para sofocar el incendio radioactivo y construir un cajón de cemento encima de la unidad destruida.
El ruido estridente de sirena rasgó el silencio a las 01.23 locales (20.23 hora de Uruguay del martes), marcando el momento en que, hace 20 años, estalló uno de los reactores de la central nuclear de Chernobil.
En Kiev, unas 300 personas, entre las cuales el presidente Viktor Yuschenko, asistieron hoy en la madrugada a una misa en una iglesia ubicada cerca de un monumento en memoria de la personas muertas en la catástrofe.
En Moscú, el presidente Vladimir Putin condecoró ayer a "liquidadores" rusos.
Pero en la capital rusa la conmemoración también se expresó en acciones de protesta.
Una docena de militantes de la organización ecologista Greenpeace se encadenaron a la reja de la iglesia de San Basilio el Bienaventurado, frente al Kremlin, con carteles que expresaban "No a Chernobil", siendo inmediatamente detenidos por la policía.
En Bielorrusia, uno de los países más afectados por la nube radioactiva después del accidente, la oposición se disponía a manifestar en la tarde contra la política de las autoridades que quieren repoblar la zona damnificada.
Veinte años después, la tragedia sigue afectando la vida de millones de personas.
La cifra de muertes es muy discutida.