Sanguinetti y Lacalle, juntos, recrean el "orden natural"
El Partido Colorado sufrió, el pasado miércoles, uno de sus peores días, después de la derrota electoral de 2004. Derrotas que tienen en común que ambas fueron ante el Frente Amplio: en el primer caso porque el electo presidente fue el doctor Tabaré Vázquez y en el segundo porque la triunfante fue la ministra de Defensa, Azucena Berrutti, también de izquierda.
Un análisis desapasionado no puede quedarse en la simple constatación de esos hechos, en la medida en que los fenómenos políticos son muy complejos, por lo menos en estos años de cambio.
El Partido Colorado no midió en los días previos a la interpelación a Berrutti, lo que significaba entregarle la iniciativa política a un representante de la dictadura, como es el diputado Daniel García Pintos. Mucho menos previó lo que podía significar que durante la interpelación la barra, con historia de presencias populares y democráticas, fuera copada por lo más graneado del cuerpo social del Centro Militar, encabezado por el general (r) Iván Paulós, alguien que después de 23 años de retorno a la democracia sigue peleando con la "subversión marxista", tanto al levantarse como al acostarse.
Esa imagen del vocero civil de la dictadura interpelando a una abuela que es ministra de Defensa, mientras era observada con ojos acusadores por halcones que solo conocen el Palacio Legislativo porque una vez lo asaltaron, se transformó gracias a la transmisión en vivo de Canal 5 y de VTV, en un verdadero despertar de la democracia.
El impacto visual fue tan grave que Washington Abdala no estuvo presente en el debate, y que otros legisladores del Partido Colorado pasaron por sala, vieron lo que había que ver, y se fueron diciendo que ese día tenían que ir a buscar a un sobrino a la salida del colegio.
En cambio el Partido Nacional, que aún está por cobrarle a los colorados que no tuvo su apoyo, particularmente del Foro Batllista, cuando el asesinato de Berríos, miró de reojo a la barra, se acordó de Wilson Ferreira Aldunate, vio las cámaras de televisión, y votó junto al gobierno para no quedar pegado con el pasado dictatorial, pero además para dejar en la peor posición al Partido Colorado ante la opinión pública.
El resultado de la votación en la Cámara de Diputados, 87 a 7, se pareció más a un partido entre Detroit Pistons y Cerro Mocho, que a la actual correlación de fuerzas políticas en el Uruguay.
Mientras se jugaba ese partido en la Cámara de Diputados, se realizaba otro en la Asociación de Marketing del Uruguay. Allí, ante empresarios uruguayos, se parecía vivir otro país muy distinto a lo que emitía en vivo la televisión desde el Palacio Legislativo.
Dos ex presidentes de la República, los doctores Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle, enardecían a los presentes con reiteradas y muchas veces inteligentes críticas al Mercosur, mientras intercambiaban bromas.
Sanguinetti dijo que se estaba ante "una caída" y "una decadencia" del Mercosur y de la Comunidad Andina de Naciones. A la vez arremetió contra la "bilateralización" de las decisiones dentro del bloque, situación que se agravó en el último año. Palabras que apuntaron directamente hacia la Cancillería y al propio Presidente. Lacalle interpretó la misma partitura, sosteniendo que el apoyo de Brasil a la Argentina para que el tema de las papeleras no sea considerado por el Mercosur, es el "mayor escollo" para encontrar una salida a la crisis. Asimismo los dos ex presidentes se refirieron a la necesidad de establecer acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, China o Japón, pero "redefiniendo" al Mercosur, para retomar la agenda comercial y no la ideológica.
Este encuentro nada casual de dos pesos pesados de los partidos tradicionales, impensable hace apenas dos años, significó también una señal de envergadura en el panorama político interno.
Si bien en ese mismo momento el Partido Nacional dejaba en falsa escuadra a los colorados en la interpelación a la ministra Berrutti, esta exposición conjunta de los ex presidentes, mostraba que las diferencias del pasado no son un palo en la rueda para acciones de futuro.
En este mismo sentido hay que recordar que esta señal dada en ADM, no fue la primera de este año. Una semana antes se había presentado el libro del ex vicecanciller y diplomático Adolfo Castells, "La gran ilusión. El progresismo uruguayo", con la participación de Sanguinetti y del ex vicepresidente nacionalista y editorialista de El País, doctor Gonzalo Aguirre, quienes se refirieron a la conducción del gobierno de izquierda, y a la política exterior "o la ausencia de ella", temas que merecieron los principales cuestionamientos.
Estos ensayos de acción conjunta pueden ser un primer gran paso, si son aceptados por la ciudadanía blanqui-colorada, para la creación de una confluencia que con matices y diferencias históricas, comience a crear un bloque opositor para que el país vuelva a su "orden natural" que es la reconstrucción de la hegemonía tradicional.
Todo indica que cuando se discuta la reforma tributaria, el seguro nacional de salud y la nueva ley de educación, los ideólogos blancos y colorados intentarán olvidar las desavenencias del pasado. Pero el eje fundamental de esa nueva hegemonía será la incansable lucha de blancos y colorados por alejar de la zona a Venezuela y a Hugo Chávez un "loco" que se muestra más cuerdo que el peronista Kirchner y el moderado Lula - y a la vez dinamitar el Mercosur y a las políticas de buena vecindad con los países limítrofes.
La duda que queda es si el Partido Colorado pospondrá sus aspiraciones presidenciales para 2014 o si le dará, en su momento, la pelea a los blancos para las elecciones de 2009 y así ser el más firme competidor con la izquierda.
El Partido Nacional parece estar en mejores condiciones para encabezar este bloque opositor, tanto por caudal electoral como por haber podido salir de la derrota de 2004 sin fracturas.
Pero, hasta ahora, para distintos analistas políticos y encuestadoras, los candidatos más firmes para sustituir a Vázquez son José Mujica y Danilo Astori. Los dos de izquierda. Pero aún queda mucho por andar, aunque el senador Jose Larrañaga haya dicho en el Ateneo de Montevideo que con el gobierno de Vázquez "estamos frente a un cambio electoral y nada más que eso".
Extraido de
La republica