El racismo, no es un tema que se hable mucho, ya que nos auto-consideramos un pais no racista, obviando obvios datos que dicen que eso es solo en lo teorico, en las leyes que en la realidad somos un pais racista.
El primer error es considerarnos un pais "blanco"; esta negación de la presencia africana e indigena en el Uruguay es un tema preocupante.
Esta imagen del Uruguay, enteramente blanco, es el que predominaba en la enseñanza pública, en los medios de difusión, periódicos, revistas y en los textos escolares. El Album del Centenario, editado en 1925 por la Agencia Capurro de publicidad, desplegó deshinibidamente este imaginario de la excepcionalidad uruguaya en el contexto latinoamericano. El Uruguay no tenía el "problema del indio" decían las páginas escritas por Luis Cinicinatto Bollo, autor asimismo de un texto de geografía escolar reeditado innumerables veces.
El segundo gran error es el que nombre primero el considerarnos no racista visio que tiene 3/4 partes de la poblacion. Las asociaciones de cultura negra en nuestro país vienen haciendo un esfuerzo por sensibilizar a la población acerca de las prácticas discriminatorias que sufren los de su raza: menores posibilidades de empleo, menores ingresos ante trabajos similares, y menor proporción de negros en puestos de jerarquía profesional que su peso poblacional real. La cuarta parte de la población está de acuerdo con este diagnóstico y cree que en el país hay efectivamente mucho o bastante racismo contra negros y judíos.
Otros datos estadísticos confirman efectivamente la situación problemática de los negros, aunque no la de los judíos, que accedieron a buenas posiciones sociales y políticas. Lo que no sabemos es cuánto de esa situación económica y social de los negros se debe a problemas de racismo actuales, y cuánto a factores internos que se arrastran históricamente y que les multiplican los obstáculos que detienen su progreso.
Contrastando con esta visión de las cosas, la abrumadora mayoría de la población, tres de cada cuatro, cree que en el país hay poco o ningún racismo contra negros ni judíos.
En que se basa que tantos crean en el no racismo es que no estan tan equivocados ya que si en Uruguay el racismo no es un problema de gravedad extrema. El gobierno norteamericano, por ejemplo, lo ha reconocido como uno de los que más afectan su integración futura como nación. En Francia ha cobrado inusitada fuerza un partido político que explícitamente se define racista. En Alemania vemos con horror las manifestaciones públicas de grupos neonazis. En varios países árabes también se manifiesta violentamente el racismo contra el hombre blanco occidental. En el este de Europa poblaciones enteras se exterminan entre sí. Si dirigimos la mirada hacia estos contextos donde el racismo es verdaderamente alarmante, no se puede sino coincidir con la opinión de las tres cuartas partes de la población que cree que en nuestro país éste es un problema muy menor. Y es cierto, comparativamente, que en nuestro caso el problema parece bastante menos grave.
Esto no invalida las reivindicaciones de la comunidad negra organizada, o la autodefensa inmediata de la comunidad judía cuando percibe un acto discriminatorio. Tienen razón los grupos de cultura negra en concientizar sobre las formas en que se manifiesta el racismo contra ellos en el país; generalmente de maneras sutiles, nunca explícitas, siempre elípticas. Pero los estadisticas muestran que la discriminacion en la educacion, en le area laboral, en el politico, etc. es muy clara.
Pero bueno voy a dejar de pallar y dejo un extracto de una entrevista a Lagrimas Rios la maxima exponente de la cultura afro en Uruguay...
¿Hay racismo en el Uruguay?
¡Sí!... tremendo, tremendo. Hay lugares a los que no podemos entrar.
¿Sí? ¿Cuáles?
Hay bailes, pero yo ya no voy a ellos. Pero he tenido lugares donde me han impedido entrar, y eso que iba a trabajar, a cantar. En ese lugar, años después nos llamaron para pedirnos disculpas. Gracias a Dios, en mi carrera siempre fui muy limpia, siempre he tenido una conducta intachable, porque mi madre me enseñó que en la vida siempre teníamos que ser muy bien, sin importar lo que nos dolieran las actitudes de otros. Porque es muy doloroso llegar a un lugar y que le sea impedida la entrada solo porque el color de la piel es más oscuro de lo que no sé quién ha dicho que es el máximo admitido.
¿Eso le pasó hace poco?
No, hace años. En este momento, gracias a Dios tengo entrada a todos lados, y en todos encuentro gente que me aplaude, que me saluda, que me besa. Fui a la sociedad médica a pedir hora para el cardiólogo, y las señoras que estaban también como yo esperando, me abrazaban y me besaban. Enfermeras, médicas, todos. Eso es lo que la vida me dio después de sesenta y un años que llevo como cantante.
¿En qué se manifiesta el racismo en Uruguay?
¿Por qué en nuestras cámaras no hay negros? Hay uno sólo y es suplente. ¿Por qué no tenemos negros en otras actividades, si hay gente facultada para desempeñarse en cualquier ámbito? Tenemos en Mundo Afro una compañera en la Junta Departamental, una muchacha muy joven, Beatriz Ramírez, que está buscando ocupar el lugar que merece por todo lo que sabe.
¿Fue cierto aquel hecho del que se habló hace algunos años, en el que un embajador en Alemania la destrató?
Sí, el señor Agustín Espinoza, que le digo señor porque le tengo el respeto que no merece. Porque no lo merecí yo cuando llegué a Alemania para la actuación del 25 de Agosto. Nos hicieron entrar por la cocina. Al compañero Walter Silva, que era músico, le dieron una habitación y a mi me dieron en un escritorio con un sillón y me tiraron arriba unas sábanas y unas mantas para que yo hiciera la cama y durmiera allí. Tenía que ir al baño de los empleados de la casa, cosa que a mí no me molestaba para nada, pero me parecía una descortesía. Este señor tuvo problemas con el cónsul en Londres, Jorge Jure, que es un personaje increíble de nuestra diplomacia que me dio cuando estuve allí la mejor de las habitaciones de su casa. Y este señor le dijo cómo recibía en su casa a una negra. Y Jorge Jure le dijo: no estoy recibiendo a una negra, estoy recibiendo a una personalidad de mi país, y que es una excelente persona .
Ese trato en la Embajada en Alemania, ¿fue sólo para usted o para toda la delegación?
No, para mí. Incluso el 25 de Agosto él no se quedó en la Embajada, dejó a una chica que no recuerdo si era colombiana o venezolana. Y tuve una actuación que el público aplaudió, las personalidades que estaban recibieron muy bien, desconociendo el drama que yo estaba viviendo. Y esta chica, por lo visto, cada vez que servían ella también bebía, y en un momento subió al escenario, se subió su vestido hasta el cuello y se puso a bailar para toda la gente en ropas menores. Eso es lo que ese 25 de Agosto se presentó en la Embajada de la República Oriental del Uruguay en la ciudad de Bonn. Y créame que me duele contarlo, porque a nadie le dije como lo digo hoy.
¿Usted recibió después alguna explicación del gobierno?
No. Cuando vine acá alguien intentó explicar algo, pero yo dije que hay cosas que no se pueden disculpar jamás, porque antes que nada era una mujer la que estaba frente a esto. Y como mujer y persona mayor, antes que nada, merecía un respeto que no tuve en ningún momento.
En los últimos años hay una revalorización de la cultura negra, ¿no cree?
Claro, pero mucho nos cuesta. Porque gente de nuestra colectividad tampoco cree en lo que estamos haciendo. Hay quienes creen que el negro siempre tiene que ser esclavo. Y si un negro es cantante y va a ejercer esa función, y cree merecer equis paga, ¿por qué no la puede pedir?