Viernes, 26 de mayo de 2006
Me acorde de un articulo que hab?a le?do sobre McDonalds debido a que hoy sal? con el liceo al shopping y varios de mis compa?eros fueron a comer a este lugar y adivinen que vimos una cucaracha saliendo de done est?n los cucuruchos resultado todos los que estaban comiendo helado de pronto ya no ten?an hambre, el articulo antes mencionado lo guarde y aqu? lo publico es si no me acuerdo la fuente adem?s es de esos art?culos que circulan por la red y nunca sabr?s la fuente original...

?TE HAS PREGUNTADO DE DONDE SALEN LOS JUGETES QUE REGALAN EN MCDONAL$?

Trabajan entre 14 y 18 horas. Tienen 15 minutos para comer y cuatro horas para dormir en cuchitriles situados en las mismas f?bricas. Al anochecer, las trabajadoras son registradas para comprobar que no han robado nada. Con sus puertas de metal y sus barrotes en las ventanas, estos talleres se parecen m?s a un cuartel militar.

As? es como los chinos son competitivos. Montar, empaquetar, montar, empaquetar, montar, empaquetar,... Las 600 j?venes trabajan como robots, sin levantar la mirada, darse un respiro o hablar entre ellas. Todas han llegado del campo tratando de salir de la pobreza y aqu? est?n, montando y empaquetando mu?ecos de pl?stico, entre 14 y 18 horas al d?a, 15 minutos para comer, permisos reducidos para ir al servicio y cuatro horas para so?ar que en realidad no est?n durmiendo en los cuchitriles situados en la ?ltima planta de la f?brica. Una ruidosa sirena les devuelve a la realidad y anuncia el nuevo d?a mucho antes de que amanezca. Las empleadas saltan de la cama, se ponen las batas y forman en l?nea antes de correr escaleras abajo hacia sus puestos.
La gigantesca nave est? situada en las afueras de Shenzhen, la ciudad m?s moderna del sur de China, rodeada de otros almacenes parecidos, m?s o menos grandes, algunos con m?s de 5.000 empleadas. En China se las conoce como dagongmei o chicas trabajadoras. J?venes y adolescentes dispuestas a producir, producir y producir sin descanso por un sueldo de 15.000 pesetas al mes del que los jefes descuentan la comida y lo que llaman ?gastos de alojamiento?. Las cientos de miles de factor?as de mano de obra barata repartidas por todo el pa?s son la otra cara de ese made in China que ha invadido las tiendas de todo el mundo, desde los art?culos de las tiendas de Todo a 100 a las lavadoras o la ropa de marca. Y para las dagongmei, estas f?bricas son su casa, su familia, su celda. En ellas los supervisores se encargan de que no descansen y de que la producci?n nunca disminuya. Cada trabajadora es registrada al finalizar la jornada para comprobar que no se ha llevado ninguna unidad de los juguetes, llaveros, gorras o cualquier otra cosa que est?n fabricando dentro del sinf?n de productos elaborados a precio de saldo. Si quebrantan las reglas internas o no rinden al nivel esperado, un sistema de penalizaciones permite a los jefes reducir el sueldo o los ocho d?as de vacaciones que se conceden al a?o. ?Hay que vigilarlas; si no, se relajan?, dice entre risas el patr?n de esta f?brica de Shenzhen que fabrica diminutos juguetes de pl?stico.

Miles de empresas estadounidenses y europeas -entre ellas medio centenar de espa?olas- subcontratan f?bricas chinas similares a esta para llevar sus productos a Occidente al mejor precio. ?Si no fuera as?, no ser?a rentable y nos ir?amos a otro pa?s?, reconoce un empresario estadounidense que mantiene cerca de 40 talleres en el delta del r?o de la Perla, donde trabajan seis millones de dagongmei. No son ni siquiera la d?cima parte de las que hay en todo el pa?s, alrededor de 70 millones.

Sobrecogida por esta realidad, la profesora del Centro de Estudios Asi?ticos de la Universidad de Hong Kong, Pun Ngai, se decici? a pasarse por una campesina m?s, busc? una factor?a y pas? seis meses viviendo y trabajando en una f?brica de productos electr?nicos de Shenzhen para comprobar c?mo viven las explotadas trabajadoras chinas. El dormitorio donde fue alojada, situado en la ?ltima planta, ten?a compartimentos donde deb?an dormir hacinadas hasta 15 j?venes. La mayor?a de ellas sufr?a de anemia, dolores menstruales o problemas en la vista, en el caso de las que ten?an que montar diminutos productos a ojo sin apenas descanso. Otras enfermaban envenenadas por el contacto con productos qu?micos utilizados en el trabajo o simplemente desfallec?an de cansancio tras interminables jornadas en las qu se les daba de comer un simple plato de arroz al d?a. ?Les niegan todos los derechos, no tienen el permiso de residencia aunque pasen 10 a?os trabajando en el mismo lugar. Las tiendas o los m?dicos de las ciudades donde est?n situadas sus f?bricas les cobran m?s que al resto de los vecinos?, asegura la profesora, que ha reunido su experiencia en varios informes. Las pesquisas de Pun Ngai no son las ?nicas.
La investigaci?n de un peri?dico de Hong Kong descubri? el pasado mes de agosto que los juguetes que la multinacional de hamburguesas Mc Donalds regalaba en sus promociones en el pa?s asi?tico estaban siendo elaborados en China por adolescentes de entre 12 y 17 a?os. Las menores trabajaban sin descanso de siete de la ma?ana a 11 de la noche, todos los d?as de la semana. En ocasiones la jornada se alargaba hasta las dos de la ma?ana a cambio de un sueldo de 400 pesetas al d?a y una habitaci?n de 25 metros cuadrados a compartir con otras 15 chicas. El Comit? Industrial Cristiano de Hong Kong, una ONG que se dedica a rescatar a los peque?os que trabajan en esas condiciones, envi? un equipo de investigadores a la f?brica subcontratada por la cadena de restaurantes americana. Las historias que escucharon se parec?an todas a las de Wang Hanhong, de 12 a?os: ?Mis padres no quer?an que viniera. Llor? e implor? para que me dejaran porque quer?a ver el mundo. Mi familia tiene otros tres hijos, pero todos van al colegio. Quiero ahorrar dinero para que mis padres puedan sobrevivir?. Es un c?rculo casi indestructible.
Por una parte, las multinacionales americanas o europeas no tienen que responder por las condiciones de sus f?bricas en pa?ses del Tercer Mundo y ahorran costes laborales.

Por otra, los Gobiernos locales tampoco est?n interesados en espantar la inversi?n extranjera haciendo demasiadas preguntas. Y las f?bricas se multiplican. La empresa Chun Si Enterprise, por ejemplo, fue contratada por la mayor cadena de supermercados del mundo, Wall-Mart, para que confeccionara bolsos de mujer en su factor?a de Zhongshan, en la provincia sure?a de Guangdong. M?s de 900 trabajadoras permanec?an encerradas todo el d?a, salvo los 60 minutos de descanso y comida establecidos. Los guardias golpeaban constantemente a las empleadas y les multaban por faltas como ?la utilizaci?n excesiva del servicio? De la media docena de f?bricas subcontratadas por empresas occidentales visitadas, s?lo una manten?a las m?nimas condiciones. El resto estaban sucias, manten?an a las empleadas trabajando en horarios ilegales, con sueldos m?seros o hab?an sido convertidas en c?rceles donde las ventanas estaban bloqueadas con barrotes y las puertas cerradas con llave las 24 horas del d?a. En un intento de contrarrestar las crisis de relaciones p?blicas que ten?an que afrontar cada vez que se denunciaban abusos, las grandes multinacionales comenzaron a contratar equipos de inspecci?n m?s o menos independientes a mediados de los a?os 90. No sirvieron de mucho. ?Los controles han sido un fracaso porque las empresas no tienen ninguna intenci?n sincera de cambiar el sistema?, seg?n el Comit? de Trabajo Nacional (NLC), una asociaci?n de EE.UU. que centra sus denuncias en empresas americanas. Los inspectores de Wall-Mart, por ejemplo, nunca descubrieron las irregularidades en su centro de producci?n en China y s?lo una denuncia period?stica logr? en 1999 revelar lo que estaba sucediendo..

UN CUARTEL MILITAR

En la entrada de la factor?a de la marca deportiva Nike de Jiaozhou, en la provincia de Shandong, se puede leer su famoso lema: ?Just Do It? (Simplemente, hazlo). Dentro, 1500 j?venes, siempre menores de 25 a?os, trabajan 12 horas al d?a, seg?n el NLC. Se trata de una peque?a parte de los m?s de 100.000 chinos que fabrican prendas deportivas Nike en todo el pa?s, a los que hay que sumar 70.000 personas en Indonesia y 45.000 en Vietnam. ?Con su puerta de metal y sus barrotes en las ventanas, la f?brica se parece m?s a un cuartel militar que a una factor?a?, asegura en su informe NLC, que describe como ?papel mojado? los c?digos de conducta creados por las multinacionales.

Pero son las f?bricas de productos Todo a 100, unas gestionadas y explotadas por empresas chinas y otras por empresarios extranjeros, las que peores condiciones tienen. La presi?n para abaratar los precios es mayor y detr?s del negocio suelen estar compa??as desconocidas que no tienen que cuidar su nombre. El lema es producir mucho, barato y r?pido. Los accidentes entre las trabajadoras o incendios como el que ocurri? recientemente en una nave de Shenzhen en el que perdieron la vida 80 personas, son contingencias cotidianas. La pol?tica de contrataci?n en estos talleres del Todo a 100 es no admitir a mujeres mayores de 25 a?os, pero en ocasiones los gestores se saltan su propia regla si la candidata tiene hijos peque?os dispuestos a sumarse a la cadena de producci?n sin cobrar nada a cambio. Las madres s? cobran, pero el sistema leonino de sanciones tiende a reducir su retribuci?n a unas 5000 pesetas al mes: se recorta la paga de una hora por cada minuto de retraso en el trabajo, se penaliza con otras cinco horas las ausencias para ir al servicio o se retira completamente la mensualidad a las que se comporten de modo incorrecto.

La situaci?n en China es especialmente desesperante para las v?ctimas de los abusos porque la dictadura comunista mantiene la ilegalizaci?n de sindicatos y asociaciones de trabajadores. ?Aquellos que tratan de unirse para defender los derechos de los trabajadores son encarcelados. La gente tiene miedo de decir lo que les est? pasando, aunque las condiciones sean extremadamente duras y no hayan recibido una sola paga durante meses?, asegura Han Dongfeng, editor del Bolet?n del Trabajador en China y disidente encarcelado tras las manifestaciones de Tiananmen en 1989 por movilizar a los trabajadores. ?Estoy en contacto con gente que trabaja en las factor?as y a menudo me cuentan el miedo que le tienen a los jefes. Les he pedido que se unan y luchen por lo que es suyo?, dice Han. De esta forma, las dagongmei, abandonadas a su suerte y sin nadie que las defienda, trabajan hasta que sus cuerpos aguantan y despu?s regresan a sus pueblos con lo puesto. El perfil de la ?chicas trabajadoras? de China es casi siempre el mismo: j?venes de entre 14 y 25 a?os, sin estudios secundarios y dispuestas a enviar m?s de la mitad de su sueldo a sus pueblos de origen. Muchas, cada vez m?s, terminan dejando las factor?as para prostituirse. ?Es mejor que trabajar en la f?brica?, dicen las muchachas que ya han dado el paso y ofrecen sus cuerpos abiertamente en las calles del centro de Shenzhen. No muy lejos, en la planta de fabricaci?n de mu?ecos, la jornada termina cuando se ha cumplido el objetivo de producci?n impuesto por los supervisores, nunca antes de las dos de la madrugada. Aunque las 600 trabajadoras han tratado de mantener el tipo durante horas, varias han sido descubiertas exhaustas, completamente inconscientes, con la cabeza reposando sobre la mesa de montaje. Este mes tendr?n que ver c?mo su sueldo queda recortado a la mitad. ?Hay muchas chicas dispuestas a venir aqu?, as? que la que no trabaje bien se puede volver al pueblo?, explica el capataz, cuyo sueldo depende tambi?n del n?mero de camiones que se logren llenar con la producci?n.

No existe un lugar mejor para ver hasta qu? punto el pueblo chino est? pagando con sudor y con l?grimas que la ropa, los electrodom?sticos o los juguetes que compran los occidentales se vendan lo m?s barato posible. As? suena la matraca incesante de la ley del made in China: montar, empaquetar, montar, empaquetar.

Por su parte, McDonald?s expres? su indignaci?n ante la inclusi?n en un diccionario del t?rmino "McJob" o "McTrabajo" que es explicado como pocas y malas perspectivas laborales El gigante de la comida r?pida ha reaccionado ante la publicaci?n en la reciente edici?n del diccionario colegiado, Merriam-Webster?s, del t?rmino "McJob", definido como un trabajo mal pagado y sin futuro. El presidente del directorio de McDonald?s, Jim Cantalupo, tild? el t?rmino como una "descripci?n errada del empleo en un restaurante". En declaraciones a la agencia Associated Press, Cantalupo describi? el incidente como un golpe bajo para las 12 millones de personas que trabajan diariamente en los 900.000 restaurantes de Estados Unidos. En una carta dirigida a los directores del diccionario colegiado, Cantalupo dijo que "no m?s de 1.000 personas, entre los hombres y mujeres, que son due?os y operarios en los restaurantes de McDonald?s, iniciaron el d?a sirviendo a los clientes detr?s del mostrador". La carta fue enviada a los medios y tambi?n figur? en la ?ltima edici?n de una publicaci?n de la industria del comercio. McDonald?s, la cadena de comida r?pida m?s grande del mundo, tiene m?s de 30.000 restaurantes y casi 500.000 empleados. El t?rmino "McJob" fue acu?ado por el novelista estadounidense Douglas Coupland en su novela "Generaci?n X", publicada en 1991 donde describe esta palabra como "un trabajo poco prestigioso, de poca dignidad, poco beneficio y sin futuro en el sector de servicios".


MC DONALD?S Y LA INFANCIA

Si preguntamos a los norteamericanos c?mo McDonals los ha modelado o construido su consciencia pondr?n miradas de incomprensi?n. ?Qu? significa argumentar que el poder implica la capacidad para atribuir significados a diversos rangos de nuestra vida? Como otras empresas internacionales gigantes de finales del siglo XX, Mc Donalds ha utilizado los medios para invadir las esferas m?s privadas de nuestra vida cotidiana. Nuestras identificaciones nacionales, deseos y necesidades humanas se han convertido en mercanc?as con fines comerciales. Este uso de los medios concede a los productores un nivel de acceso a la consciencia humana nunca imaginado antes por el dictador m?s poderoso. El nombre- Mc Donald?s- es agradable a los ni?os, con su evocaci?n del viejo McDonald y su granja i-a-i-aa-o. La seguridad de Mc Donad?s proporciona asilo, si no refugio ut?pico, del mundo contempor?neo, poco amistoso para los ni?os, de abuso infantil, hogares rotos y secuestro de ni?os. De ah? que quieran celebrar sus cumplea?os en Mc Donald?s. Han descubierto un mercado infantil enorme. Como si este nivel de colonizaci?n cultural no fuera suficiente, Mc Donald?s junto con diversas compa??as ha escogido las escuelas p?blicas como un nuevo lugar para la comercializaci?n y el consumo infantil . Mc Donald`s no alienta comidas familiares largas, placenteras e interactivas. Los asientos y las mesas est?n dise?ados para ser inc?modos hasta el punto de que los clientes coman r?pidamente y se marchen. La lecci?n para los ni?os est? clara: la pol?tica no importa. La naturaleza benigna de la producci?n capitalista, con su ausencia de conflictos serios de todo tipo es una tapadera para una realidad mucho m?s salvaje. Los operadores de la tienda hablan de la fe en Mc Donads como si fuera una religi?n. No hay sitio para la cr?tica o la disensi?n en Mc Donaldlandia. No se pueden sindicar los trabajadores.


?TODAV?A TENES GANAS DE IR A MCDONALD$?
Realizado por Mal_fica @ 15:29  | Otros
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Comentarios
Realizado por pasculli
Viernes, 07 de julio de 2006 | 2:15
nunca me llamo mucho ...
por mas que cuando era pendejo iba a veces, cuando agarraba alguna promocion
cuando sos mas pibe te llama ir con amigos pasar el rato
pero despues mas de grande ya me da asco pasar de cerca y el olor caracteristico de ese local

otra cosa: el mc dia feliz, no me la creo la del 100% para peluffo gigens, otra mentira que se comen los uruguayos, y eso que ya estamos con la boca llena
Realizado por jose flores
Viernes, 20 de julio de 2007 | 20:11
yo les digo que mac donald siempre a sido limpio que ellos levantan la limpiesa con su esfuerzo dia tras dia y esto no es mentira porque yo los e entrevistado.
Realizado por julieta10
Viernes, 31 de agosto de 2007 | 20:10
..estoy totalmente de acuerdo..Sonrisa pero habria que preguntarle a este chico..con qu? se viste..qu? come..con qu? se entretiene..y todas eso con lo que se relaciona en el medio...Hay muchisimas cosas en este mundo aparte del mc donald pero que, por otra parte no nos interesa criticar, que ha afectado, afecta, y afectar? la integridad f?sica de las personas, occidentales, orientales...Ademas de la explotacion a los animales para diferentes fines..q eso tb importa!
O sea que digo yo..ya q criticamos a esta cadena multinacional, castiguemos al vecino que tiene abrigos de piel.
si ,me gusta el mc donald..contra las resacas lo mejor es una buena jartada de hamburguesas..jaj
desgraciadamente no puedo hacer nada porque mc donald no explote a la gente indefensa, ni acuchille a la pobrecilla vaca de la que sacan sus carnes..si pudiera hacer eso, haria muchas otras cosas..pero se?ores es la propia sociedad la q ha divido el mundo, unos mas, otros mucho mas, otros mucho mucho mas, y otros nada
Realizado por CaRmen
S?bado, 17 de mayo de 2008 | 7:26
desquiciadoesToy muy decepcionafa con mcdonalds, tantos juegos para ni?os y historias si pata conseguirlos hace falta q algunos ni?os de africa y asia no puedan tener una infancia normal,Llorando