Jueves, 24 de agosto de 2006
AMNIST?A INTERNACIONAL
Declaraci?n p?blica

?ndice AI: MDE 14/031/2006 (P?blico)
Servicio de Noticias 218/06
18 de agosto de 2006


Irak: Los errores cometidos en el primer juicio ante el Alto Tribunal Penal Iraqu? no deben repetirse

El juicio contra Sadam Husein y otras siete personas ante el Alto Tribunal Penal Iraqu? fue un proceso plagado de defectos, y ser? necesario introducir cambios urgentes para garantizar que los juicios celebrados en el futuro ante este tribunal cumplen las exigencias que establecen las normas internacionales para la celebraci?n de juicios justos, seg?n ha declarado Amnist?a Internacional hoy 18 de agosto de 2006. En particular, har?n falta salvaguardias que garanticen: la independencia judicial del tribunal; la seguridad de representantes letrados, testigos y otras personas relacionadas con el tribunal; los derechos de los acusados y el debido proceso; y que no se impone la pena de muerte a los acusados.
La organizaci?n hizo este llamamiento cuando el ex m?ximo dirigente iraqu? iba a ser juzgado por segunda vez, junto a otros seis individuos, en relaci?n con los homicidios y las "desapariciones" generalizadas de miembros de la minor?a kurda iraqu? en 1988, como parte de la denominada Campa?a Anfal. Al igual que el primero, este juicio, inaugurado el 21 de agosto, se est? celebrando en la fortificada "zona verde" de Bagdad debido a que los ?ndices de violencia e inseguridad en Irak siguen siendo elevados.

En el primer juicio, iniciado el 19 de octubre de 2005 y concluido el 27 de julio de 2006, se sometieron a consideraci?n las acusaciones seg?n las cuales Sadam Husein y siete coacusados fueron responsables de la muerte de 148 personas en el pueblo de Al Dujail, de poblaci?n mayoritariamente chi?, en 1982. Est? previsto que se haga p?blica la sentencia el 16 de octubre de 2006, despu?s de lo cual se espera que comience el proceso de apelaci?n. En caso de que Sadam Husein o alg?n otro acusado sea declarado culpable, lo m?s probable es que le sea impuesta la pena de muerte. Amnist?a Internacional se opone a la pena capital en todos los casos.

El juicio sobre la masacre de Al Dujail tendr?a que haber sido una gran contribuci?n al establecimiento de la verdad y a la protecci?n de la obligaci?n de rendir cuentas por las violaciones de derechos humanos cometidas de manera generalizada durante el r?gimen de Sadam Husein. Pero en la pr?ctica adoleci? de graves defectos que ponen en entredicho la capacidad del tribunal, tal como est? constituido actualmente, para administrar justicia con imparcialidad y de conformidad con las normas internacionales. Dada la trascendencia del juicio, las nuevas autoridades iraqu?es tendr?an que haber puesto todo el empe?o, con la ayuda de la comunidad internacional, en que el juicio fuera imparcial y se viera que era imparcial, puesto que Sadam Husein y los otros siete acusados, como cualquier persona, tienen el derecho fundamental a un juicio con las debidas garant?as y a obtener justicia. El esfuerzo era necesario en aras de hacer justicia a las v?ctimas de violaciones de derechos humanos cometidas en el pasado, y para sentar un precedente necesario cara al futuro.

Despu?s de m?s de 30 a?os de gobierno de Sadam Husein, en los que el derecho a un juicio justo se conculcaba por sistema, este primer proceso representaba, para las nuevas autoridades de Irak, la oportunidad de pasar p?gina en la historia y afianzar nuevas normas para el futuro, que estuvieran en consonancia con las obligaciones contra?das por el gobierno de Irak en virtud de las normas y tratados internacionales de derechos humanos.

A pesar de que Amnist?a Internacional expres? su preocupaci?n por el Estatuto que establece el Tribunal Especial para Irak (v?ase ?ndice AI: MDE14/007/2005) y solicit? su modificaci?n para que incluyera garant?as de imparcialidad procesal antes de que diera comienzo el juicio sobre los sucesos de Al Dujail en octubre de 2005, muchos de sus motivos de preocupaci?n no fueron abordados. El propio juicio adoleci? de infracciones graves de las normas internacionales de imparcialidad desde el momento de la detenci?n de Sadam Husein y sus coacusados hasta el final de las sesiones, lo que incluy?:

No aplicaci?n de medidas de seguridad efectivas

A menudo corrieron peligro la seguridad e integridad de todas las partes relacionadas con el tribunal, y el problema todav?a no se ha resuelto. Al abogado defensor Sa?dun al-Janabi lo mataron en octubre de 2005, en la primera semana del juicio, y a otros dos letrados defensores, ?Adil al-Zubeidi y Khamis al-Ubeidi, los mataron en noviembre de 2005 y junio de 2006, respectivamente. Los informes recibidos indican que varios abogados han recibido amenazas an?nimas.

El tribunal tampoco adopt? las medidas necesarias para proteger a otras personas relacionadas con la causa, incluidos testigos. Es imprescindible que se tomen medidas para facilitar la participaci?n de testigos y sus representantes garantizando su seguridad y la de sus familiares frente a posibles actos de intimidaci?n o represalia, y que no sufren molestias o intromisiones ileg?timas en su intimidad antes, durante y despu?s del todo procedimiento judicial, administrativo o de otra ?ndole que perjudiquen los intereses de los testigos.

Falta de garant?as sobre la independencia e imparcialidad de los jueces

Un juicio con las debidas garant?as exige unos jueces independientes e imparciales. Sin embargo, en el proceso sobre los hechos de Al Dujail, el primer juez presidente, Rizgar Muhammad Amin, dimiti? a los cuatro meses de comenzar el juicio quej?ndose de que hab?a recibido presiones de autoridades del gobierno para que adoptase un planteamiento m?s contundente en el tratamiento de los acusados en el juicio. El juez Sayeed al-Hamashi, inicialmente designado para reemplazarlo, fue declarado no apto mediante la intervenci?n de la Comisi?n de Desbaasificaci?n, establecida para retirar a ex miembros del Partido Ba?s de los cargos p?blicos. La imparcialidad del juez Ra'uf Rashid ?Abdul Rahman, quien presidi? las etapas posteriores del juicio, fue impugnada por los acusados bas?ndose en que se hab?a opuesto al gobierno de Sadam Husein y en que es originario de Halabja, donde millares de kurdos iraqu?es perdieron la vida en un ataque con gas perpetrado por las fuerzas de Sadam en 1988.

Incumplimiento de derechos b?sicos de las personas acusadas antes y durante los procedimientos

Aunque Sadam Husein fue detenido en diciembre de 2003, no tuvo acceso a sus abogados hasta el 16 de diciembre de 2004. De hecho, en varias ocasiones -una de ellas cuando se presentaban las conclusiones finales-, el tribunal impuso una representaci?n letrada que los acusados hab?an rechazado, a pesar de que la ley garantiza a las personas acusadas el derecho a un abogado de su elecci?n. En ciertos casos, los abogados elegidos por los acusados fueron rechazados por el tribunal o decidieron boicotear los procedimientos judiciales, acusando al tribunal de ignorar sus peticiones. El tribunal resolvi? entonces nombrar abogados de oficio para representar a los acusados en sustituci?n de aquellos. Sadam Husein y varios coacusados se negaron a colaborar con los nuevos letrados y solicitaron un juicio sin abogados.

Por otra parte, el tribunal parece no haber investigado debidamente las denuncias de tortura y malos tratos formuladas por los acusados. Por ejemplo, el 13 de marzo de 2006, Taha Yassin Ramadhan, ex vicepresidente de Irak, denunci? que hab?a sido golpeado y sometido a privaci?n del sue?o, temperaturas extremas y posturas forzadas durante el interrogatorio que sucedi? a su detenci?n en agosto de 2003; pero no hay noticia de que el tribunal haya ordenado una investigaci?n. Si se ha llevado a cabo, sus conclusiones no se han dado a conocer.

A lo largo de todo el proceso, surgieron graves motivos de preocupaci?n en cuanto a la capacidad de la defensa para recibir y examinar pruebas presentadas por la acusaci?n al tribunal. El equipo de la defensa reclam? en repetidas ocasiones que la acusaci?n presentaba pruebas al tribunal que no se hab?an dado a conocer con anterioridad a los acusados, lo que les imped?a preparar debidamente su defensa.


Posibilidad de imposici?n de la pena de muerte

Desde el primer momento, Amnist?a Internacional ha expresado su preocupaci?n por el hecho de que este tribunal est? facultado para imponer la pena de muerte y porque el Estatuto del tribunal no contiene las garant?as imprescindibles para evitar la posibilidad de que se condene a muerte a una persona. Amnist?a Internacional se opone a la pena de muerte en toda circunstancia, considera que vulnera el derecho a la vida y que constituye un castigo cruel, inhumano y degradante en grado m?ximo. La imposici?n de la pena capital en un juicio que no ha reunido las garant?as procesales que exigen las normas internacionales no hace sino agravar esa preocupaci?n.

Es fundamental que las deficiencias observadas en el juicio de Al Dujail no se repitan cuando el tribunal vuelva a reunirse para ver la causa sobre la Campa?a Anfal, cuya magnitud y complejidad excede la del primer juicio, as? como otras causas en el futuro. Un proceso manifiestamente injusto o deficiente que ponga el proceso en entredicho, menoscabando as? su credibilidad ante las generaciones venideras, no puede servir al inter?s de la justicia. Las autoridades iraqu?es deben adoptar todas las medidas necesarias para garantizar:


La independencia e imparcialidad del tribunal, lo que incluye tomar medidas dirigidas a la participaci?n de jueces internacionales y a reforzar el papel de asesores y observadores internacionales de procedencia diversa que han demostrado experiencia y conocimientos en juicios sobre delitos cometidos en virtud del derecho internacional. Esta participaci?n internacional podr?a ayudar a garantizar que los jueces son -y se ve que lo son-2 independientes e imparciales, y a compensar toda carencia del tribunal en relaci?n con delitos cometidos en su jurisdicci?n.
La seguridad de todas las personas relacionadas con el tribunal, incluidos jueces y letrados de la acusaci?n y la defensa, testigos, funcionarios judiciales y otros. El juez encargado de presidir el tribunal deber? emplear sus buenos oficios en conseguir que los funcionarios y letrados que participan en esta y otras causas futuras dispongan de medidas de protecci?n adecuadas, bas?ndose en consultas con estas personas -incluidos abogados defensores- sobre sus necesidades concretas, y en garantizar la protecci?n adecuada de los testigos. Si las condiciones de seguridad contin?an degenerando y sigue sin ser posible la adopci?n de medidas de seguridad efectivas para proteger a todas las personas relacionadas, las autoridades iraqu?es deber?n considerar la posibilidad de trasladar la sede del tribunal a un lugar m?s seguro, en otro pa?s, al menos con car?cter provisional, a fin de garantizar la celebraci?n de procesos conformes a las normas internacionales para la celebraci?n de juicios justos.
Amnist?a Internacional ha documentado extensamente las violaciones de derechos humanos generalizadas y manifiestas cometidas bajo el mandato de Sadam Husein, y ha pedido a la comunidad internacional que act?e en reiteradas ocasiones. Asimismo, la organizaci?n consider? motivo de satisfacci?n la detenci?n y puesta bajo custodia de Sadam Husein y solicit? que fuera sometido a juicio.

Es fundamental que se juzgue a los presuntos autores de abusos y cr?menes cometidos en el pasado. Igualmente importante es que, a la hora de llevarlos ante un tribunal y procurar justicia a las v?ctimas y sus familiares, las leyes y normas de derechos humanos se respeten y se vea que se respetan
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