Jueves, 31 de agosto de 2006
Palabras que pronunci? hace poco Joan Manuel Serrat, durante el homenaje que le tribut? la Universidad Complutense de Madrid al entregarle el Doctorado Honoris Causa.

"Antes que nada, quiero agradecer esta distinci?n con la que me honran.

Aunque mi amigo Rafael Azcona sostiene la teor?a de que los premios han de ser secretos y fuertemente dotados, este es distinto y especialmente agradable, porque es uno de los que podr? presumir ante mis hijas y mis paisanos: ya saben que a los catalanes no hay cosa que nos guste m?s que ganar en Madrid.

Adem?s, debo confesarles que me gustan las razones que se argumentan para concederme hoy este honor. Se desprende de ellas que les caigo bien y que ha sido un amigo el que ha montado este festejo.

Seg?n palabras de otro buen amigo, Jos? Luis Garc?a S?nchez, se ponen ustedes tan estupendos en los m?ritos considerados, que la distinci?n, seg?n ?l, casi sabe a poco; y a?ade que, de ser verdaderos tales m?ritos, me deb?an, adem?s, hacer duque de Pueblo Seco y regalarme una vajilla de doce servicios. Incluso concluye que ustedes no encontrar?an descabellado que, en un ataque de vanidad, le hiciese una OPA a Joaqu?n
Sabina.

Probablemente, las virtudes que se me atribuyen son algo exageradas.
Pero digo yo que no habr? sido un arbusto tan torcido cuando me han dado el birrete. Quiz? la forma m?s coherente de agradecer este honor fuera el componer para ustedes una copla del tipo 'Birrete, ay, mi birrete. . . ", de rima agradecida, aunque un poco fuera de lugar.

Bromas aparte, ahora espero que entiendan y respeten mi derecho a defenderme de tanto halago.

Yo aprend? el oficio de hacer canciones y cantar de otros que antes lo aprendieron de otros, y me hace feliz pensar que tal vez con mi trabajo he podido ayudar al aprendizaje de los que siguen. Si he contribuido po?tica y musicalmente a dignificar la canci?n, me parece fant?stico que ustedes, contempor?neos m?os, me lo hagan saber y me siento muy halagado de que me lo agradezcan.

La gratitud no es una virtud frecuente; m?s bien lo contrario. La historia est? llena de hombres que mucho han contribuido en este u otro aspecto de la vida y que no han recibido a cambio m?s que el desprecio y la ingratitud de sus contempor?neos, aunque coincidir?n conmigo en que un hombre que disfruta del privilegio de dedicarse a una profesi?n que le hace feliz, que hace lo que le gusta hacer, que le pagan por hacerlo y que adem?s constantemente percibe que la gente le quiere, m?s que un m?rito tiene una bendici?n. Y este es mi caso.

Tambi?n me alegra que conste entre los m?ritos que se me atribuyen el de haber contribuido a la difusi?n de la obra de grandes poetas espa?oles, pero les confieso que, al musicar poemas de Antonio Machado, de Miguel Hern?ndez y de otros maestros, no era exactamente esa mi intenci?n. Lo hice porque sus poemas me conmovieron. Lo hice siguiendo el camino de otros que lo hicieron antes que yo, como Paco Ib??ez, como Raim?n, como Alberto Cortez y alg?n otro m?s. Lo hice porque los versos sonaban a canciones. Canciones bellas e inteligentes que a m? me hubiese gustado escribir. No se si ellos, los grandes musicados, estar?n de acuerdo con lo que se ha hecho con su obra, ni con lo que se ha dicho aqu? al respecto.
Realmente seria interesante conocer su opini?n.

En mi defensa les dir? que una de las mayores satisfacciones que tuve cuando grab? aquellas canciones con versos de Antonio Machado fue una carta del gremio de libreros de Madrid en la que se me agradec?a, despu?s del ?xito del disco, mi contribuci?n a que las ventas de los libros del poeta se multiplicaran.

Dec?a Xavier Reg?s, afamado cr?tico teatral barcelon?s y padre de amigos tan entra?ables como Oriol, Xavier, Georgina y Rosa Reg?s, que un hombre culto en Barcelona, all? por los 70, era aquel que conoc?a la existencia de Antonio Machado antes de que Serrat hubiese puesto m?sica a algunos de sus poemas. No le faltaba raz?n. He conocido a alguno que discut?a de Machado sin haber le?do jam?s un poema suyo, solo porque hab?a o?do el disco: opinaban de la pel?cula y solo hab?an visto el
trailer.

La carta del gremio de libreros tranquiliz? mi conciencia, en el sentido de que mi trabajo tal vez sirvi? para algo m?s que para darle una capa de pintura a la ignorancia.

Tambi?n me gusta la idea de haber contribuido a normalizar el catal?n o, mejor dicho, a devolver la normalidad al catal?n. Aunque en mi caso no hay que darle mucha importancia porque, aparte de ser catal?n, ejerzo de tal, y para m? expresarme en catal?n ha sido algo tan natural como que crezcan las u?as. Si hay que agradecer a alguien su contribuci?n a la normalizaci?n del catal?n, hag?moslo con quienes han peleado por
defender el derecho propio o ajeno, sobre todo el derecho ajeno, por devolver la normalidad a una lengua y una cultura que solo la intolerancia, la ignorancia y el rencor marginaron.

Soy biling?e, como los reptiles. Aunque me reconozco catal?n, soy mestizo; y, por mi origen, escribir y cantar en castellano es tambi?n una manera natural de expresarme a la que no estoy dispuesto a renunciar, de la misma forma como jam?s pens? en dejar de escribir y cantar en catal?n. Si alguna vez alguien me pregunt? en cual de las dos
lenguas me expresaba mejor, mi respuesta fue que siempre me expreso m?s
a gusto en la que me proh?ben hacerlo.

Tal vez ustedes, al premiarme con este doctorado, han querido contribuir al esclarecimiento de uno de los misterios de la metaf?sica patri?tica o, en t?rminos de Antonio Mach?n, a resolver el dilema de: C?mo se pueden tener dos idiomas a la vez y no estar loco.

Seguro que en esto habr? quien tenga otro punto de vista tan leg?timo como el m?o.
Pero en lo que supongo que estar?n de acuerdo conmigo es en que el hombre, al defender los valores democr?ticos, al enfrentarse a la discriminaci?n y la intolerancia, al defender la riqueza del pensamiento libre y plural, no hace otra cosa que actuar en defensa propia.

Reivindico valores como la libertad y la justicia como un algo ?nico, pues no hay libertad sin justicia, ni justicia sin libertad. Lo hago frente a la preponderancia aplastante del dinero, valor supremo por el que se miden y se valoran las cosas y las gentes. Reivindico la justicia y la libertad, porque reivindico la vida. Reivindico a la humanidad en su sentido m?s amplio. Reivindico a los humanos y a la naturaleza, que nos acoge y de la que formamos parte. Reivindico el realismo de so?ar en un futuro donde la vida sea mejor y las relaciones m?s justas, m?s ricas y positivas, y siempre en paz. Y sobre todo, como un derecho que todo lo condiciona, reivindico el conocimiento como el pilar fundamental que nos sustenta y que nos caracteriza positivamente como especie. Que esto sea digno de reconocimiento es algo que deber?a hacernos reflexionar
acerca del mundo en que vivimos y de los valores que lo mueven.

Como dec?a el profesor Casares, cuando hablamos del canto y de quien lo practica hablamos de un arte que ha vertebrado la sociedad. Yo escribo canciones para expresarme, pero tambi?n para comunicarme. Los argumentos de mis canciones est?n en m?, pero tambi?n est?n alrededor de m?. Son lo que yo siento, pero tambi?n son lo que me cuentan los dem?s. Son lo que yo soy, pero tambi?n lo que me gustar?a ser. Son mi realidad, pero tambi?n mi fantas?a.

Las canciones viven en la memoria personal y colectiva de las gentes. Las
canciones viajan y nos transportan a tiempos y lugares donde tal vez fuimos felices. Todo momento tiene una banda sonora y todos tenemos nuestra canci?n, esa canci?n que se hilvana en la entretela del alma y que uno acaba amando como se ama a s? mismo. Tal vez alguno de ustedes ahora este pensando: "Por su culpa, Serrat, me cas? con el que hoy es mi esposo -o mi se?ora-. est?bamos un atardecer de verano en la playa, cuando empez? a sonar su canci?n. etc?tera. ". Por favor: eso no es culpa de
mis canciones, sino de sus atardeceres de verano y de sus ?mpetus juveniles. As? son algunas canciones. Personales e intransferibles. Otras aglutinan un sentimiento com?n y se convierten en himnos. Entonces dejan de pertenecer al autor para ser de todos.

Me complace que hayan valorado ustedes esta parcela de la poes?a que
es la canci?n popular, que, adem?s de algunas otras cosas, es una forma de
acceder al conocimiento del mundo. Les puedo jurar que en la composici?n y en la ejecuci?n de algunas canciones populares hay hallazgos tan definitivos como el teorema de Pit?goras o las virtudes del ?cido acetilsalic?lico para combatir la cefalea.
Dice el refr?n que "quien canta, su mal espanta". Y es cierto. Cantando compartes lo que amas y te enfrentas a lo que te incomoda. Conjuras los demonios y conviertes sue?os en modestas realidades. Yo canto por el gusto de cantar. Cantar me da placer. Por eso, para m?, tener el oficio de cantar es un privilegio. Aparte, siempre te dan mesa en los restaurantes.

Estoy seguro de que, por encima de todos los considerandos que se enumeran, esta distinci?n es el fruto de algo tan simple y preciado como el cari?o. As? lo entiendo y lo agradezco. Si para algo vale la pena vivir es para querer y ser querido. Es lo que mueve mis pasos.
Probablemente, a lo largo de mi vida no haya hecho otra cosa que lo que estoy tratando de hacer ahora mismo: que me quieran mis amigos. Y tener cada vez m?s. Que es la ?nica acumulaci?n que merece la pena en la vida y por la que no se pagan impuestos.

Muchas gracias".
Realizado por Mal_fica @ 20:34  | Otros
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Comentarios
Realizado por Anonimo
Domingo, 10 de septiembre de 2006 | 22:38
Si para algo vale la pena vivir es para querer y ser querido. ENORME Serrat!
Y GRANDE t? que transcribes tan buenas palabras...

porlaspalabras