Elecciones en Brasil: se cerró la campaña, con Lula como favorito
Clarin
En su última aparición televisiva, el mandatario brasileño pidió "otro voto de confianza". Por su parte, el principal candidato opositor, Geraldo Alckmin, afirmó que quiere ser presidente "para barrer la corrupción". Hoy se llevará a cabo el último debate y Lula aún no confirmó su asistencia.
El Mundo
La campaña en radio y televisión para las elecciones del domingo en Brasil concluyó hoy con el liderazgo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en todos los sondeos, pero no se descarta la posibilidad de una segunda vuelta electoral.
Pese a lo que se esperaba, el fin de la campaña televisiva no reflejó la virulencia de los últimos días y se centró en mensajes de esperanza, aunque la oposición no olvidó los últimos escándalos en el entorno de Lula .
Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia (PSDB), dijo que quiere ser presidente "para barrer la corrupción" y ofreció "un gobierno con los pies en la tierra, los ojos en el futuro y el corazón en aquellos que más precisan".
El espacio comenzó con un locutor en "off" que se refirió al intento de compra de un dossier con falsas acusaciones de corrupción contra el propio Alckmin y contra el candidato del PSDB al gobierno de Sao Paulo, José Serra.
Aparecieron fotografías de los implicados, todos miembros del comité de campaña de Lula que fueron destituidos al estallar el escándalo, e imágenes del momento en que la Policía detuvo hace quince días a dos de ellos, con el equivalente a 800.000 dólares que serían pagados por el dossier.
El locutor dijo que "la sociedad brasileña espera explicaciones" y acusó al Gobierno de demorar la investigación "hasta después de las elecciones".
Entre sus promesas dirigidas a los más pobres, Alckmin ratificó que "mantendrá y mejorará" los programas sociales de Lula , aunque metió el dedo en la llaga al anunciar "una mejor fiscalización" para evitar "la corrupción".
Lula , por su parte, apeló a la emoción. Apareció radiante junto con su esposa, Marisa Leticia, con las notas del "Himno a la Alegría" de fondo, y deseó que "las elecciones transcurran en mucha paz" y "sean un momento de reflexión".
Dijo confiar en que los brasileños elegirán "lo mejor" y afirmó que hace casi cuatro años encontró "un país en crisis, que hoy esta muy diferente".
Reiteró que "nunca se combinaron tantos datos positivos juntos", entre los que citó el crecimiento económico con baja inflación y generación de empleos.
"Si con las dificultades y la falta de experiencia que teníamos conseguimos todo eso, imagine lo que podremos hacer ahora", declaró Lula , quien dijo haber aprendido "con los errores y los aciertos" y pidió "otro voto de confianza".
Su último programa abundó en imágenes de personas de las más bajas clases sociales, que agradecieron emocionadas que "por fin" un gobierno las ha tomado en cuenta.
El espacio concluyó con Lula y su esposa tomados de la mano con personas de todas las razas frente a la residencia oficial del Presidente en Brasilia, y luego el ex sindicalista afirmó que se "escuchan los pasos de un nuevo Brasil".
En los casi cinco minutos que tuvo Lula no hubo una alusión a los escándalos en torno al Partido de los Trabajadores (PT) ni tampoco aparecieron las banderas rojas de la formación que fundó en 1980, lo que se interpretó como un claro distanciamiento entre el candidato y los asuntos de corrupción del último año y medio.
Las últimas encuestas señala que Lula ganará el domingo con poco más del 50 por ciento y unos quince puntos porcentuales más que Alckmin, pero no excluyen del todo una segunda vuelta, necesaria si nadie supera la mitad del censo o la suma de respaldo de todos sus adversarios.
Una posible variación de ese escenario está atada a lo que pueda suceder esta noche, en un último debate que se transmitirá por el influyente canal de televisión Globo, que ha invitado a todos los candidatos, pero al que aún no se sabe si asistirá Lula, que en esta campaña todavía no se ha visto cara a cara con sus adversarios.