miércoles, 04 de octubre de 2006
Alianzas de Alckmin generan inquietud

El pais

Río de Janeiro - La búsqueda de alianzas provocó el primer desentendido en las filas del candidato socialdemócrata Geraldo Alckmin tras recibir el apoyo de un ex gobernador de Río de Janeiro tildado como populista y acusado de malversación de recursos públicos.

Alckmin conquistó el domingo el derecho de disputar la presidencia con el actual presidente Luiz Inacio Lula da Silva en la segunda vuelta electoral y de inmediato se abocó a procurar alianzas que le aseguren la victoria el domingo 29.

Pero al conseguir la adhesión del ex gobernador Anthony Garotinho, que en la elección de 2002 apoyó a Lula, abrió fisuras en la alianza de centro-derecha que lo respalda.

"Es un tiro directo a la cabeza", dijo el alcalde de Río de Janeiro, César Maia, archirival de Garotinho, y coordinador de la campaña de Alckmin en este estado. "La fotografía (de Alckmin) con Garotinho desmonta el discurso ético de Alckmin´´, dijo Maia.

Garotinho fue originalmente militante del Partido Demócratico Trabalhista (PDT), del que después se separó para unirse a partidos fundamentados en movimientos evangélicos. Después se incorporó al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), en el que procuró en vano ser elegido candidato a la presidencia este año.

El PMDB decidió no presentar candidato a la presidencia a pesar de las presiones de Garotinho.

El apoyo que Garotinho entregó a Alckmin complicaría el mensaje de ética en la política que el candidato socialdemócrata se empeña en llevar al electorado, en contraposición a la serie de escándalos en que ha estado envuelto el partido de Lula y dirigentes del gobierno.

Ese apoyo abrió la zafra de búsqueda de aliados y de votos en la que se han embarcado los dos aspirantes a gobernar Brasil en los próximos cuatro años, pero también puso de manifiesto las dificultades de mantener coherencias rígidas en un país donde la política a nivel de estado no siempre condice con los intereses de partido a nivel nacional.

Maia es alto dirigente del Partido Frente Liberal (PFL), de derecha y desde hace más de una década coaligado con el socialdemócrata (PSDB) de Alckmin. Su desánimo podría influenciar a su partido en Río de Janeiro, donde las fuerzas de Lula llevan ventaja.

Lula perdió la oportunidad de liquidar el pleito el domingo por falta de unos dos millones de votos, quedó atrás del 50% más un voto por menos del 2% en un universo de poco más de 100 millones de votantes.

Alckmin necesitaría conquistar siquiera unos nueve millones de votos para alzarse con la victoria. De su lado tiene el logro de haber conseguido evitar la victoria de Lula en la primera vuelta y el desánimo que eso provocó en las filas del Partido de los Trabajadores (PT) y sus aliados.

Pero Lula ha puesto el pie en el acelerador de su campaña y luego del traspié del domingo empezó a organizar su campaña. En uno de sus primeros movimientos, exigió celeridad en las investigaciones sobre una misteriosa carpeta de documentos que militantes del PT habrían procurado comprar para incriminar a dirigentes del PSDB.

Como una de las armas de ataque de Alckmin es la supuesta corrupción en el gobierno de Lula, las fuerzas gubernamentales han decidido desenterrar casos de corrupción denunciados durante el gobierno socialdemócrata de Fernando Henrique Cardoso, inclusive las privatizaciones de la década pasada y, especialmente, cómo fue aprobada la enmienda que benefició a Cardoso y le facilitó la reelección, a la que el propio Lula se ha acogido.

`Los tambores (de guerra) truenan´, dijo la analista política Tereza Crunivel, del diario O Globo. `El debate de programas sólo será un telón de fondo´.
Realizado por Mal_fica @ 23:33  | Actuld. latinoamericana
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