Jueves, 12 de octubre de 2006
Bailando por un due?o.

Por Sandra Russo
Pagina 12 (Argentina)


Nadie se imaginaba que cuando Maradona se hizo una escapadita a Italia mientras todav?a era el conductor de La Noche del Diez, ?bamos a estar condenados este a?o a la r?plica local de aquel programa italiano. La viveza tinellesca puso en carpeta a esos famosos bailando por el sue?o de alg?n an?nimo que a su vez hab?a pasado por un casting de baile. El mix aseguraba un show de baile aceptable (por favor, por favor, quiero pasar un d?a entero sin escuchar que alguien pronuncie la palabra “coach”Gui?o, y prensa garantizada por la rivalidad entre famosos, todo condimentado por un jurado con roles establecidos entre los que hay un malo y una buena.

Bailando por un sue?o es un verdadero hallazgo de la televisi?n chatarra, esa que tan bien satiriz? Fellini. El sue?o del an?nimo es f?cilmente alcanzable porque siempre se trata de un sue?o que se resuelve con dinero, y cuesta entender que un programa que mueve millones no d? por resueltos todos ellos: en realidad no cuesta, porque que un solo sue?o sea cumplido es parte del propio show. Los famosos acompa?an con sudor y camiseta transpirada el objetivo del an?nimo, sin dejar de usar la pantalla para recobrar en muchos casos los br?os perdidos de muchas carreras art?sticas. Pero adem?s, ponen la cara en uno de los puntos c?lmines del espect?culo, que es el momento de la evaluaci?n de la pareja. A nadie le importa lo que el jurado le dice al an?nimo. El jugo sale de la sentencia al famoso, que como parte del show debe dejarse humillar y maltratar, aunque la producci?n parece haber descubierto que la reacci?n airada, el enojo, las l?grimas y las escenitas de nervios son fundamentales para el minuto a minuto.

En otra pantalla, mientras tanto, se desarrolla Montecristo, la telenovela de este a?o. Lo cual equivale a decir que el prime time de los canales l?deres se ha dividido en dos grandes l?neas que son, esencialmente, las que puede ofrecer la televisi?n. Por un lado, en Telef?, la ficci?n que apela al ancla en la realidad y entromete una historia cuasi parapolicial y amorosa en la trama de los saldos que dej? el terrorismo de Estado, con buenas actuaciones y buenos guiones. Por el otro, el show en su versi?n m?s tosca, el entretenimiento sin un solo rulo, la marca Tinelli que ensordece.

Pese a que Montecristo gana entre la audiencia, en la televisi?n s?lo se habla de Bailando por un sue?o. Tambi?n ?se es un elemento clave para elevar lo que debe haber sido una ide?ta (afanada) al t?pico por excelencia en los programas matutinos, vespertinos y nocturnos. Es que Montecristo est? hecha para mirarla y ganar, seguramente, varios premios, mientras Bailando por un sue?o est? hecho para que se hable del show. En todos los magazines, los programas de chimentos y los de informaci?n general hay todos los d?as alg?n famoso de Bailando por un sue?o confesando que tal jurado lo mira mal o lo discrimina, que se tiene fe para llegar a la final o que entabl? con su compa?ero so?ador an?nimo una gran relaci?n.

El furor es tal que hasta los an?nimos que son eliminados se convierten en las notas m?s importantes que tienen para ofrecer esos programas al d?a siguiente. La televisi?n misma, como soporte, se transforma as? en una caja de resonancia de Tinelli, mientras a su vez vive de ?l.

De esa manera, el fen?meno escala a una popularidad desenfrenada, que no refleja o por lo menos distorsiona de un modo grosero las preferencias del p?blico, que convirti? a Montecristo en el programa de este a?o.

Flannery O’Connor, la cuentista norteamericana tan admirada por gente como Raymond Carver, explicaba en un ensayo sobre escritura breve c?mo trataba de trabajar en dos niveles paralelos para satisfacer, por un lado, al lector promedio, que sigue una trama y no penetra en ella, y tambi?n, por el otro, a un tipo de lector m?s exigente, que capta otros sentidos y es capaz de hacer otras lecturas. Siendo un programa de televisi?n tambi?n un texto, semiol?gicamente hablando, Montecristo se presta perfectamente a ese modelo: una trama policial y amorosa que sigue un televidente promedio, y una carga de sentido disponible para televidentes con cierta conciencia pol?tica.

No hace falta aclarar que Bailando por un sue?o est? pensado para un promedio que se viene a pique. Ni que es show que no se basa en la excelencia de ning?n tipo, sino s?lo en la apuesta a un baile bastante aceptable para lo que se pod?a esperar. Si alguien pretende hacer una segunda lectura de Bailando por un sue?o, est? frito. Es ese tipo de ?xitos atr?s de los que no hay nada. Y es ese tipo de falacias que llevan a decir que el ?xito tiene due?o.
Realizado por Mal_fica @ 15:47  | Medios de Comunicacion
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