Jueves, 12 de octubre de 2006
El sida ha convertido a las abuelas africanas en grandes protagonistas de la lucha por la supervivencia

Abuelas en pie

Falila Gbadamassi
Afrik.com
Traducido por Caty R.

Hay 12 millones de hu?rfanos del sida en el continente africano y habr? seis millones m?s en 2010. Su ?nica esperanza de supervivencia son sus abuelas. Estas valientes mujeres han ocupado un lugar de honor en la 16? Conferencia Mundial sobre el Sida que se clausur? en Toronto el pasado 18 de agosto.

Con la pandemia del sida, las abuelas africanas, sobre todo en el sur de ?frica, donde la enfermedad causa estragos, se han convertido en el sost?n de la familia. De sus hijos enfermos o de sus nietos que, demasiado a menudo quedan desamparados por la enfermedad o la muerte de sus padres. Su papel preponderante no ha pasado inadvertido en la 16? Conferencia Mundial sobre el Sida que se clausur? el viernes 18 de agosto en Toronto, Canad?, organizada por la Agrupaci?n de las Abuelas.

El acontecimiento reuni? el domingo anterior a un centenar de abuelas llegadas de Sud?frica, Kenia, Malawi, Mozambique, Namibia, Uganda, Ruanda, Suazilandia, Tanzania, Zambia y Zimbabwe y doscientas abuelas canadienses.

Este acto se inscribe en el marco de las actuaciones de la Fundaci?n Stephen Lewis (The Stephen Lewis Foundation, SLF), el emisario especial de Naciones Unidas para el sida en ?frica, que lanz? en Canad?, el ?ltimo 7 de marzo, una campa?a denominada “Grandmothers to Grandmothers” (de abuelas a abuelas) con el fin de sensibilizar y apoyar la acci?n de miles de mujeres que con sus escasas rentas tienen que hacerse cargo de 10 a 15 hu?rfanos.


Abuelas que verdaderamente necesitan ayuda

M?s del 50% de los hu?rfanos del sida comparten la vida con sus abuelos en Botswana y en Malawi, y m?s del 60% en Namibia, Sud?frica y Zimbabwe, seg?n las estimaciones de la ONG Help Age International. La organizaci?n act?a por todo el mundo apoyando a las personas mayores. En ?frica, son cerca de 35 millones que, en la inmensa mayor?a de los casos, viven en condiciones materiales dif?ciles agravadas, entre otras cosas, por las nuevas coacciones econ?micas que les imponen el sida y los numerosos hu?rfanos que causa esta enfermedad. ?Verdaderamente es un problema porque no tenemos nada y debemos conseguir alimentos, vestidos y equipamiento escolar. Adem?s, yo misma estoy enferma y voy a morir?, contaba el domingo a la AFP Laurance Mukamurangwa, una abuela ruandesa de 48 a?os, seropositiva como consecuencia de una violaci?n. Saca adelante a sus cinco nietecitos de 3 a 5 a?os, porque sus hijos est?n demasiado enfermos para ocuparse de ellos. La ruandesa asegur? que igual que ella, en su pueblo una veintena de mujeres est? al cargo de los peque?os.

El fen?meno no es raro en ?frica, sobre todo en los medios rurales, donde la familia extendida -abuelos, padres e hijos- siempre acoge a todos. ?La cultura de la familia extendida devuelve un papel preponderante a las abuelas del ?frica subsahariana. Por eso en esta regi?n, m?s que en otros lugares del mundo, ellas son la ?ltima esperanza de los hu?rfanos del sida?, explica Gerrit Beger, uno de los portavoces del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). El lunes anterior, Beger hab?a presentado un informe en la conferencia internacional de Toronto que pon?a en evidencia la vulnerabilidad de los m?s peque?os frente al sida. ?Actualmente hay doce millones de ni?os africanos que han perdido a uno de sus progenitores o a los dos por culpa del sida?, prosigue Beger, ?y ser?n 18 millones en 2010. Los ni?os son a menudo las v?ctimas ignoradas del sida. Sin embargo, se est?n haciendo grandes progresos para que no sea as?. El Congreso de Toronto lo demuestra?.


Abuelas y hu?rfanos: tan vulnerables ellas como ellos

Hay una necesidad imperiosa de apoyar a estas numerosas abuelas convertidas en hero?nas cotidianas. Es urgente habilitar ?asignaciones y sufragar proyectos colectivos que les permitan hacer frente a las necesidades de los ni?os y su escolarizaci?n?, indica el portavoz de Unicef. La fundaci?n Stephen Lewis, cuyo fin es ayudar a las mujeres, a las abuelas y a los hu?rfanos del sida, act?a en este sentido. Ya financi? m?s de un centenar de organizaciones en 14 pa?ses, entre ellas "Gogo Granny" en el suburbio de Alexandra, en Johannesburgo, donde unas treinta mujeres sudafricanas trabajan en un taller de costura, actividad que les permite ganar dinero. Decididamente, el sida no da ninguna tregua a los africanos. Y mucho menos a los que m?s la necesitan.
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