Domingo, 17 de agosto de 2008

Nadie se imagina a un político diciendo públicamente que no piensa respetar a los derechos humanos, sería un verdadero suicidio político, los DDHH han sido criticados y uno puede decir que son una imposición de occidente, criticar ciertos puntos pero en general son algo sagrado, en la teoría, obviamente, la acusación de no respetarlos es el argumento favorito para interferir en la vida de un país o simplemente para criticarlos, porque siendo como son algo tan indiscutible es un argumento igualmente indiscutible por más que todo el tiempo todos los gobiernos los rompan, La declaración universal de los DDHH habla de igualdad, y de un montón de bellas palabras, y el centro de estos derechos, es el derecho a la vida por lo tanto debería ser algo inviolable, bajo la lógica de la ingenuidad, pero estos derecho tan irrevocables, inalienable, intrasmisible, inherente, irrenunciable, igualitario y tantas ises mas, tiene como todo su hermosas excepciones porque tampoco la pavada porque está bien que somos todos iguales y bla bla bla pero si el tipo es una asesinato, como dijo la biblia, ojo por ojo y que me vengan con los DDHH que ese criminal no respeto los de su víctima y toda esa perolata fascista; porque como ya se imaginaran, esa gloriosa excepción es la pena de muerte, una condena que actualmente 60 países mantienen y utilizan, a pesar de esos organismos tan alabados y poco respetados que son los organismos de DDHH.


La pena de muerte es el castigo más antiguo y grave, remontándose su uso prácticamente a los principios mismos de la historia escrita y ha sido usada en casi todas las sociedades aunque la historia registra que también desde la antigüedad había quienes se oponían en ella.

   

En la antigüedad, la pena de muerte fue aplicada en el mundo oriental, en el griego, en el romano, por los barbaros, los feudales, y por supuesto también En la Edad Media de la mano de la Iglesia imperial y la Inquisición, igualmente también vale decir que algunos pueblos antiguos no conocieron la pena de muerte u otorgaron a la misma un lugar extremadamente modesto.

 

Los corrientes abolicionistas tomaron fuerza desde el Siglo 18 y ya desde antes existía un movimiento "humanitario" o sea formas de ejecución menos dolorosas, por ejemplo en vez de ahorcarlo lentamente ahora lo hacemos rápido igual hay en países que aun hoy practican el ahorcamiento lento, la decapitación por espada o la lapidación

 

En estos últimos doscientos años, paulatinamente gran parte de los estados la han abolido, o solo la utilizan en casos de justicia militar; igualmente todavía existen 60 países que mantienen y utilizan este castigo (sin incluir aquellos que no la usan pero legalmente se está permitido), casi todos para personas declaradas culpables de asesinato y se sabe que al menos 1.252 personas fueron ejecutadas en 24 países durante el año pasado aunque sin duda, la cifra real fue más alta y el 88% tuvieron lugar en China, Irán, Arabia Saudí, Pakistán y Estados Unidos.

 

Sería faltar a la verdad decir que los defensores son todos de derecha o algo similar, defensores encontramos en todos lados esgrimiendo argumentos religiosos de igualdad, ley del Talión, o esa teoría nunca demostrado de a mayores penas menos delitos, o de evitar que reincidan, diciendo que las actuales garantías de los sistemas judiciales hacen casi imposible que se condena a un inocente, diciendo que es más económico para la sociedad o que es menos cruel la pena de muerte que la cadena perpetua o que no es justo que no es justo que los Estados la eliminen cuando la opinión pública está a favor de ella.

 

Olvidando que la pena de muerte no es una causa justa, es una muerte  premeditada a manos del Estado; o sea a manos de todos; que por más garantías existentes la justicia es humana y puede cometer un error irremediable, y que suele ser discriminatoria y se suele utilizar de forma desproporcionada contra las personas económicamente desfavorecidas, las minorías que no tienen tan buenas defensas; o que no hay pruebas de que suela ser disuasoria y mucho menos en casos políticos donde suele ser hasta un incentivo, además niega la posibilidad de rehabilitación, que es ridículo concebirla como una medida preventora porque aquellos con los que se usa sino fueran ejecutados tendrían cadena perpetua.

 

Es un síntoma de una cultura de embrutecimiento e ignorancia, y si realmente fuera menos cruel que la cadena perpetua porque los ejecutados hacen todo para evitarla, o que la aceptación de la opinión publica no es sinónimo de justo hace 500 años era ampliamente aceptada la esclavitud, y hoy si sale un presidente ha decir que debería volver la esclavitud seria un verdadero suicidio político.

 

Aunque también hay que ser sincero cuando uno ve casos como el del enfermito, el austriaco que encerró a la hija o pensas en Gavazzo, en Pinochet, uno dice automáticamente habría que matarlo, la realidad es que no ganas nada con matarlo, el mal ya está hecho, si lo matas convertís a toda la sociedad en una asesina, no en el primer caso pero en los otros, los convertís en mártires, eso sin decir que lo de que es mas económico no solo es discutible sino que nos habla de algo ridículo como es decidir la vida o la muerte según el dinero que te cueste.


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