Poco se puede agregar o comentar sobre ese hombre admirable que fuera Benedetti, un escritor de esos que dan gusto leer que te sacan una sonrisa así uno no lo quiera, que logra que uno lea poesía así sea un genero que en general no le guste, que es capaz de retratar como nadie a “esa única oficina pública del mundo que ha alcanzado la categoría de república” que es Uruguay, a la vez que sus libros traspasaron fronteras.
Tampoco queda mucho por decir sobre ese militante que fue de los imprescindibles de Brecht, fundador del Frente Amplio y referente internacional de la izquierda, y sin duda, una de las voces mas representativas en la lucha primero contra las dictaduras del cono sur y después contra el olvido y la impunidad, siendo la concurrencia extraordinaria que tuvo ayer la marcha del silencio probablemente motivada en parte por su reciente muerte y que conto con su voz narrando uno de sus famosos poemas...
"están en algún sitio / nube o tumba
están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy, vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio "
"no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo no puedes evitarlo
y congelas el júbilo y
quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados pesados como juicios
y te secas sin labios y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil al borde del camino
y te salvas entonces
no te quedes conmigo"Pero Benedetti también fue un militante incansable de ese valor tan esencial que es la alegría, por lo que en homenaje a ese luchador inalcanzable no me voy a seguir extendiendo ni escribiendo con congoja sino recordando con alegría a ese hombre que transito ese paréntesis que es la vida para alegrar la vida de tantos entre ellos la escribiente...
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa patina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría